Redacción
Toluca, Edomex; 2 de marzo de 2026.- La gobernadora del Estado de México, Delfina Gómez Álvarez subrayó que, como parte del “humanismo mexicano” que se practica en su mandato, es un imperativo que los recursos públicos deben servir para atender los rezagos y las deudas históricas que aún se tienen con los actores y sectores más vulnerables.
Al encabezar la ceremonia por el 202 Aniversario de la Fundación del Estado de México, la mandataria estatal recalcó que, desde su gobierno, se mantiene la premisa de que los recursos públicos sirvan para abatir desequilibrios sociales que han mantenido en el atraso y la desigualdad a grandes sectores de la sociedad.
“En el Edomex reivindicaremos el poder de servir como un deber moral y político, para que el poder sirva a la gente, ayude a mejorar sus condiciones de vida, asegure que nadie se quede afuera y que nadie se quede atrás. El poder de servir no es un simple lema, es un concepto profundo que sintetiza la obligación de nuestro gobierno”, añadió.
Delfina Gómez reafirmó su compromiso y convicción con el humanismo basado en la libertad, la fraternidad, y la unidad mexiquense, tras señalar que, entre los mexiquenses no hay distinciones ni jerarquías, ya que todas y todos tienen los mismos derechos y las mismas obligaciones como ciudadanos, “somos importantes en el objetivo común de cuidar nuestra casa, cuidar nuestro querido Estado de México”, añadió.
“Los mexiquenses creemos profundamente en esta esencia que sitúa al ser humano y bienestar en el centro de toda acción colectiva por ello trabajamos sumando esfuerzos, en tiempos de grandes retos mantenemos la unidad, que es una fortaleza para seguir transformando el Estado de México”, reiteró.
La gobernadora del Estado de México explicó que, el humanismo mexicano es el camino para asegurar que la equidad social incorpore a todos al desarrollo, pues dijo, esa es la ruta para continuar construyendo una sociedad donde hombres y mujeres gocen de una efectiva igualdad de género.
“Es una filosofía que procura y cuida la integridad, el desarrollo pleno y el bienestar del ser humano desde la infancia hasta la vejez. Rechaza cualquier tipo de violencia, de discriminación, o de injusticia. Con la historia en nuestras manos comprendemos que el humanismo mexicano nos obliga a repensar la finalidad primera y última del poder público”, insistió.
