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¿Por qué la gente apoya a AMLO?

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Ricardo Moreno *

En los restaurantes, cafés y cantinas es común escuchar el comentario que se convierte en un lamento constante de quienes son detractores de López Obrador y recurren indignados a la pregunta: ¿Por qué la gente lo apoya? Quisiera dedicar estas líneas a esbozar algunas razones que, desde luego algunos compartirán y otros no. Son razones que deben analizarse en su conjunto y no por separado, pues la simpatía hacia López Obrador y su gobierno deviene de varias y no solo de una.

En primera instancia el Presidente tiene una enorme simpatía popular, pues comunica claramente con quienes lo siguen. Habla como cualquier otra persona común y corriente. No hay palabras rebuscadas ni tonos prepotentes. Su lenguaje está dirigido y bien orientado y no es una simple casualidad. Las pausas y las palabras son pensadas. Sabe manejar perfectamente el lenguaje sin ser un gran orador y, sobre todo, tiene un gran manejo de hechos históricos y de las expresiones populares que conectan con la gente. Se asume popular y sabe que la mayoría del electorado lo entiende y está de acuerdo con él, pues sus expresiones van dirigidas a las emociones.

Por otro lado, su simpatía radica también en su programa de gobierno. AMLO no se ha movido ni un ápice del programa político que ha enarbolado desde hace más de 20 años. Su lucha por abatir los privilegios y la corrupción, alcanzar la democratización del país y la conquista de los derechos a programas sociales universales son y han sido la columna vertebral de su mensaje y de su acción de gobierno. A la luz de la mayoría de la gente, el Presidente López Obrador ha cumplido lo que promete. Yo mismo he sido testigo en mi andar político porque lo he acompañado a más de 100 actos públicos.

El mensaje siempre ha sido el mismo y solamente tiene algunas variaciones tangenciales de acuerdo a las circunstancias concretas del momento y el lugar en el que se ha pronunciado. La ciencia de la comunicación política es el mensaje y que éste sea creíble, convincente y que llegue al mayor número de gente y el mayor número de veces posible. Sin duda, el presidente lo sabe desde sus comienzos en su tierra natal. Así lo demuestran sus primeros discursos en pos de la gubernatura tabasqueña y el éxodo por la democracia allá por 1991. Esencialmente, el discurso sigue siendo el mismo: Democracia, justicia social y defensa del patrimonio nacional. Todo ello le ha dado un valor agregado que la gente y el electorado valoran mucho: la congruencia.

El mantener su discurso y sus acciones perfectamente alineados, le ha permitido ganarse la percepción de un político congruente y confiable. En un sistema de simulaciones y de lenguaje político a veces críptico, la claridad y la congruencia son valores altamente preciados por la gente. A tal grado ha llegado esto último, que en reiteradas ocasiones he dicho a personajes políticos que buscan trasfondo en sus mensajes que AMLO es de esos políticos que, dicho con prudencia, engaña con la verdad. Y no es que él quiera engañar a sus interlocutores o quien lo escucha, sino que tanta claridad a veces es inverosímil.

Otro rasgo distintivo de su popularidad es la ausencia de liderazgo y de programa en la oposición. Su posicionamiento y la falta de nuevos personajes políticos hacen que Andrés sea único. La derecha perfectamente identificada hoy en día con el PAN, PRI y PRD, le ha pavimentado el camino para andar sin sobresaltos. No son creíbles, representan el pasado que nadie quiere que vuelva y sobre todo, no hay congruencia ni nuevos mensajes. Es confrontar para obtener el poder por el poder y eso no gusta a la gente. Podemos decir que, en efecto, una parte de la explicación de la enorme popularidad de Andrés no es un logro personal de él, sino una carencia de sus oponentes.

Sin duda los resultados del gobierno en materia económica son de sorprender a propios y extraños, pues el mensaje en la campaña en 2006 del “peligro para México”, y el derrumbe de la economía ha pasado de ser un gran talón de Aquiles en aquel momento a una proyección y catapulta a estas alturas del Gobierno. El tipo de cambio estable y contenido, reservas internacionales en su mayor nivel en la historia, endeudamiento limitado y la ausencia de déficit presupuestal, colocan ahora al gobierno como un ejemplo a nivel mundial. Sin duda hay variables que pueden sufrir desajustes pero a nivel general la macroeconomía fluye mucho mejor que en otros sexenios.

Finalmente, aunado a los logros macroeconómicos, están las políticas de contención del gasto y la política de estado para restringir el gasto a lo necesario y evitar los gastos superfluos así como los privilegios para los servidores públicos; las obras de infraestructura son sorprendentes. Desde hace décadas no se construía tanto y en tan poco tiempo. Independientemente de que a algunos guste o no el tema del Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles y la Refinería de dos Bocas, corredor transitsmico, la construcción del nuevo aeropuerto en Tulum, el Tren Maya y los grandes e indispensables sistemas hidráulicos de la Laguna y de la zona yaqui, son pruebas irrefutables de que se ha hecho más obra ahora que en décadas.

Ahí pues algunas razones. Tal vez a algunos gusten y a otros no, pero son eso, razones para los que se les da la sin razón.

* Ha sido diputado federal y local. Se ha desempeñado como representante de MORENA ante el instituto electoral del Estado de México. Fue secretario del Ayuntamiento de Toluca de 2019 a 2020.

Twitter: @rimoba

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