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Plataformas electorales con anhedonia

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Juan Carlos Núñez Armas*

El hedonismo suele ser definido como la actitud vital basada en la búsqueda de placer. En contraparte, la anhedonia es la ausencia del hedonismo y es un término que expresa la incapacidad de disfrutar de las cosas agradables en la vida y de experimentar placer, tanto en el aspecto físico, psicológico y social. Para mí, la anhedonia representa el pacer de disfrutar de las cosas que no sirven para nada, como ver una puesta de sol o ver la luna, no generan nada a la hora de cumplir objetivos vitales… pues lo mismo me sucede al revisar las plataformas electorales de los partidos políticos.

La CEPAL ha advertido que con la pandemia las brechas estructurales aumentaron: desigualdad, pobreza, informalidad, baja productividad y fragmentación de los sistemas de protección social y de salud, vulnerabilidad de los estratos de ingresos medios y brechas de género incluido el impacto en el empleo femenino, así como en el juvenil e informal.

Echemos un ojo al caso del Estado de México. El 28 de julio pasado, el INEGI publicó la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares 2020 (ENIGH). Ha resultado un documento muy interesante. La gran mayoría de las notas en los medios y redes sociales destacan la caída promedio del ingreso en un 5.8%, pero realmente los promedios esconden mucha información sobre qué tan grave es el problema.

En el estado somos 17,079,245 habitantes que vivimos en 4,691,657 hogares, 3.6 personas por hogar. La ENIGH indica que los ingresos en promedio para cada vivienda son de $13,629.00 mensuales. Ahora bien, en el caso del ingreso de las personas, mientras el primer decil, es decir, el 10% de la población más pobre recibe tan sólo $3,078.00 por persona ($102.6 diarios) con lo que le tiene que alcanzar para subsistir, el 10% más rico, recibe en promedio $49,817.00 por persona mensualmente (lo que sería unos $1,660.00 diarios), Así las diferencias, lo que hace una enorme asimetría en cuanto a desigualdad y, claro, la pobreza.

La caída del ingreso para el decil más pobre fue de 1.9% y por el contrario el decil más rico su saldo positivo fue más del 12% respecto al año 2018, en otras palabras, incrementaron su ingreso. Los deciles intermedios (todos) perdieron entre el 6 y 14% de su ingreso.

Los mexiquenses gastamos (ahora sí permítame el promedio) el 41% de nuestros ingresos en alimentos y bebidas, 20% en transporte y servicios para vehículos, 11% en energía y combustibles, 8% en educación y esparcimiento, 7% en cuidados y artículos personales, 5% en limpieza, cuidados de casa y enseres, 3% en salud, 3% en vestido y calzado y 2 % en transferencias.

En el rubro que relaciona la educación con los ingresos, quienes tienen terminada la primaria ganan $9,406.00 mensuales; quienes terminaron la secundaria $16,408.00; quienes terminaron la preparatoria $18,619.00 y si terminaron estudios profesionales $34,461.00; quien haya concluido un posgrado gana $60,372.00. Es decir, que si usted puede seguir estudiando no lo deje para mañana y si es padre de familia impulse a sus hijos a que sigan estudiando, porque la probabilidad de tener un mejor ingreso es alta en la medida que se prepare más años. Pero lo que también es evidente y lamentable es la diferencia en el ingreso en cuanto a la brecha de género, los hombres en promedio ganan 28% más que las mujeres

Ahora bien, retomemos el tema de las plataformas electorales puesto que son un referente (en teoría) para encontrar las políticas públicas que, en el marco de la pandemia, debieran establecer las ansiadas soluciones a los problemas. Aquí mis hallazgos en el caso de los tres principales partidos. Para Morena la propuesta legislativa y municipal se concreta en hacer un copy paste de la plataforma nacional y presenta expresiones genéricas como crear empleos, fortalecer mercado interno, impulsar al agro, modernidad desde abajo, combatir pobreza y marginación, básicamente seguir con los actuales programas nacionales.

En el caso del PRI, en sus líneas de acción, también genéricas, se mencionan simplificación administrativa y mejora regulatoria, destacando la digitalización como gobierno electrónico y gobernanza participativa y digital. La plataforma del PAN es la que más detalla algunas expresiones además de que se adentra ligeramente en el cómo, por ejemplo, impulsar actividades económicas alternas, cadenas productivas, mejora regulatoria, agilizar gestiones y destaca la redefinición de la política social. En la plataforma de la coalición PANPRIPRD llama la atención la propuesta de “Ley de recuperación económica”, sin más detalles.

Hasta aquí, lo que tenemos. En conclusión, las soluciones que esperan los ciudadanos de los nuevos gobiernos no se encuentran enmarcadas del todo en las plataformas electorales, pues éstas son expresiones genéricas a partir de las cuales se puede hacer todo y esperar lo que resulte. Francamente, habrá que dar tiempo para conocer los planes particulares de desarrollo para que podamos ver si ahí sí hay propuestas específicas. Los nuevos gobiernos municipales tienen tiempo, un poco menos la legislatura, pero sería necesario que nos sorprendieran con propuestas en las que más que decir el qué nos dijeran cómo y cuándo. Así para quienes esperaban encontrar soluciones que complacieran a los ciudadanos, especialmente a quienes menos tienen, deberán seguir esperando, las plataformas electorales son anhedonias, es decir, el placer de escribirlas y leerlas, pero parece no servirán para nada en el objetivo de construir buenos gobiernos.

*El autor es Maestro en Administración Pública y Política Pública por ITESM. Y Máster en Comunicación y Marketing Político por la UNIR.

Twitter @juancarlosMX17

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