Toluca, Edomex. 29 de abril de 2016.- El fuego amigo priísta desató ayer la especie de una supuesta renuncia de Carolina Monroy del Mazo como secretaría general del PRI. Se trató de una insana intención por descarrilar a la actual diputada federal de su aspiración a la gubernatura mexiquense, quien sigue firme como segunda de a bordo en el PRI nacional. El rumor corrió como pólvora, pero se advierte que no sólo fue una casualidad fallida. Los golpes por debajo de la mesa apenas comienzan.
Carolina tiene un amplio escaparate rumbo al 2017. No depende de andar renovando comités municipales del PRI. Tampoco debe esperar a la aprobación del presupuesto federal para placearse. Ni siquiera debe andar posteando frases motivacionales en redes sociales para hacer presencia. Mucho menos está forzada a realizar foros sobre vivienda. Quizá por eso causa mucho escozor su presencia constante como secretaria general del PRI, y para muchos ya es necesario desactivarla.
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El Grupo Atlacomulco lo domina todo. La concentración del poder político que ejerce en el Estado de México la ha trasladado a la política nacional. Cosa de ver la conformación inicial de la Asamblea Constituyente que se encargará de la redacción de la Constitución de la Ciudad de México. De 13 legisladores, destacan dos nombres vinculados a Aurelio Nuño, quien podría ser el delfín político del peñismo para que el PRI recuperara el gobierno capitalino. Se trata de Enrique Jackson Ramírez, su primer jefe político en el Senado de la República; y del infaltable mexiquense, César Camacho Quiroz. El destino los ha vuelto a juntar, pues sobra decirlo pero cuando Arturo Montiel buscaba la nominación presidencial en 2006, Camacho Quiroz jugaba en la cancha de Jackson.
Aurelio no ha despuntado en la carrera presidencial. A pesar de una muy proyectada Secretaría de Educación, todo apunta a que el futuro de Nuño será apostarlo todo a la capital del país para el 2018. Fraguando un divisionismo de izquierda entre PRD y Morena, lograr que el priísmo pueda ganar de rebote la elección de la Ciudad de México. A eso debe sumarse el desgaste de poder de Miguel Mancera, al cual también lo ha encaminado el gobierno de Peña Nieto. Nuño gobernaría con un diseño constitucional que redactarán sus vínculos políticos Enrique Jackson y César Camacho.
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El presidente Enrique Peña asistirá este viernes el municipio de San Mateo Atenco. El Estado de México sigue a la cabeza como la entidad más visitada del peñismo en el sexenio. Aquí recarga oxígeno y busca recuperar la confianza que está en caída libre. En su tierra natal, dicen muchos, estará el único refugio para Peña Nieto cuando acabe su mandato. Por esa misma razón, la carrera sucesoria del año entrante reviste una doble importancia, para que el próximo gobernador sea alguien cercano, leal y de la mayor confianza de Los Pinos.
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