OFF THE RECORD 26-02-2026

Toluca, Edomex; 26 de febrero de 2026.- La reforma electoral quedó muy cortita. No se esperaba una eliminación de los diputados plurinominales; pero sí una reducción en su número. Y no ocurrió. Valió más el pragmatismo electoral; evitar el costo político y mantener sus pactos con sus aliados electorales. Así, los ahorros se vuelven marginales: porque habrá 500 diputados que mantener, al menos, por los próximos ocho años. Porque en caso de avanzar la reforma electoral, estas reglas habrán de prevalecer para el 2027 y 2030.

Sí, vendrán ahorros en la organización de las elecciones. Disminución de salarios. Decremento en el financiamiento a los partidos políticos. Ya no habrá PREP. Y la promesa de que ya no habrá “privilegios” en los órganos electorales. Falta por ver las resistencias a la propuesta: es ahí, donde los organismos electorales defenderán sus presupuestos. Y los partidos políticos deberán tomar una postura, ceder recursos públicos o votar por conservarlos. De no ser necesarias reformas constitucionales, Morena deberá calcular sus votaciones para imponerse por la mayoría simple en ambas cámaras legislativas.

Para el Estado de México, se puede anticipar muy poco: habrá una resistencia para no disminuir el número de legisladores. 45 diputados de mayoría, resultan insuficientes cuando se trata de generar componendas de poder político. Y los “pluris” tampoco podrían modificarse, porque ahí se sostienen los pactos electorales, incluida la obediencia de la supuesta oposición partidista. Tampoco habrá reducción de regidores, porque eso ya ocurrió hace seis años. El gatopardismo de la reforma, parece de escasa trascendencia.

¿Que sí podría impactar la vida pública de la entidad? La implementación de nuevas formas de participación democrática. Que haya consultas ciudadanas, plebiscitos, referéndum y revocación de mandato. El voto electrónico como un primer factor de ahorro presupuestal, en estas formas de elección. El homologar los sueldos de los legisladores locales, que muy posiblemente aquí, estén por encima de la media nacional -como herencia del priísmo, argumentarán-.

Y evidentemente: la eliminación de las listas de plurinominales, donde las burocracias partidistas han gozado de la elección indirecta. Esas posiciones de poder que fueron asumidas como una canonjía obligada para los “mismos de siempre”, sin importar el partido político del que se trate. Es ahí, donde falta por ver, si los dirigentes partidistas y los coordinadores parlamentarios estarían dispuestos a renunciar a la prebenda que los enquistó en el poder.

Todavía, se deberá esperar, a la presentación formal de la reforma electoral, el lunes 2 de marzo. Ahí, podrían leerse a detalle las modificaciones, y podrían surgir aspectos que impacten en la conformación de los órganos electorales y en la organización de los comicios. Eso podría ser argumento para una mayor resistencia desde la oposición. Sin embargo, por ahora, la reforma ha quedado muy cortita. Y aún así, ha puesto muy nerviosas a las élites políticas, incluidas a las morenistas. Un elemento que no es menor, es que la aprobación de las reformas urge ser aprobadas, para entrar en vigor en el 2027.