Toluca, Edomex; 24 de
marzo de 2024.- La tarde de este domingo, las dirigencias estatales del PRI,
PAN, PRD y Nueva Alianza se reunieron para entrar al proceso de negociación
final de la coalición electoral que competirá en los comicios del 2 de junio,
en los que se renovarán 125 presidencias municipales y 75 diputaciones locales.
Sin embargo, el grado de tensión advierte que desde los vientos del priísmo
buscan ocupar más regidurías de las que inicialmente ya se habían ganado en la
mesa; mientras el panismo pretende reajustar los temas de género que le habían
tocado por los caprichos de su dirigencia moral.
Este martes 26 de marzo,
vence el plazo cuando coaliciones electorales y partidos políticos deberán
presentar sus bloques de competitividad -y definir ahí los géneros de cada
municipio o distrito-. Sin embargo, de última hora el PRI ha reflexionado que
el PRD y Nueva Alianza han sido sobrevalorados, y amaga con quitarle espacios
de los candidatos a regidores en los municipios más poblados. Quizá ya también
midieron que el escenario es desolador, y frente al sacrificio electoral de sus
candidaturas a las alcaldías, ahora pretenden ocupar más regidurías y cobijar al
grupo político de la dirigencia estatal priísta.
Y mientras la convocatoria
priísta para seleccionar candidaturas ya está lista para emitirse; nadie debe
descartar que los compromisos políticos asumidos por Alejandro Moreno y Ana
Lilia Herrera para apoyar la reelección de alcaldes y diputados locales podría
no cumplirse; porque antes, el campechano y la mexiquense buscarán imponer a su
grupo político para mantener un coto de poder, una vez que ambos dejen su
encargo partidista en agosto próximo.
En el PAN, las élites
políticas se han decantado por sus afectos para las candidaturas que buscarán
la elección consecutiva. Y en el tramo final, ha decido suplir mujeres por
hombres en el norte del estado; y quiere obligar a sus aliados electorales a
corregir sus propias decisiones para cambiar el género en otros municipios. Y
acompaña la idea priísta, de que el sus coaligados ganarán regidurías que
cuestan muchos votos; mientras su presencia resulta marginal en ayuntamientos densamente
poblados. Pero cambiar el convenio electoral, cuando están por vencer los plazos
de los bloques de competitividad, podría colapsar los acuerdos internos del PRD
y Nueva Alianza con sus militantes.
El PRD se ha desdibuja
cada día más. En el 2017 alcanzó una histórica votación de un millón de votos
en la elección por la gubernatura; ese empuje le permitió obtener en el 2018
como senador a Juan Zepeda -quien saltó a Movimiento Ciudadano años más tarde-.
Pero su presencia en los Ayuntamientos y en la Legislatura Estatal desapareció
de manera alarmante. El año pasado, se adhirió a la candidatura de Alejandra
del Moral. Y en la contienda senatorial de este 2024 no tiene candidato. En sus
cálculos electorales, resulta impensable ceder más espacios. El campo de negociación
podría involucrar otros municipios -actualmente van aliados en 91-, pero cabe
la posibilidad de que esas posiciones ya estén comprometidas en cada partido
por separado.
Y como Nueva Alianza
simplemente no existe; los priístas ya se alistan para vestirse de turquesa, y
asumir las candidaturas a presidentes municipales, síndicos y regidores que les
fueron cedidas en el convenio de coalición electoral. El Panal mexiquense es el
reemplazo de lo que fue el Partido Verde entre 2015 y 2017. Pero de la
aportación de votos a la alianza, habrá nula evidencia. Mientras panistas y
perredistas no deberían llamarse a engaño.