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OFF THE RECORD 25-02-2025

Toluca, Edomex; 25 de febrero
de 2025.- En las últimas semanas, los integrantes del gabinete delfinista han
iniciado la instalación de las mesas de la transformación, que se equiparan a
lo que eran los llamados gabinetes regionales que operaban durante el régimen
priísta. Se trata de dividir al Estado de México en distintas regiones
geográficas -que aglutine a varios municipios- con el propósito de supervisar
la ejecución de programas y acciones del gobierno estatal. Aunque también se
trata de una atención política con fines electorales, y que durante más de tres
décadas le permitió al mandatario en turno favorecer la gobernabilidad de la
entidad.

 

Las mesas de
transformación ya existían desde el arranque del gobierno delfinista. La
instalación de las mesas de trabajo, por esta ocasión, tiene como objetivo
hacerlo con los alcaldes que entraron en funciones hace dos meses. La presencia
de presidentes municipales morenistas es abrumadora, frente a la muy reducida
representación de alcaldes opositores. Esta división regional también permite
evaluar la operación política de secretarias y secretarios, y eso se refleja cuando
los cambios de gabinete son necesarios e indispensables.

 

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A propósito de los
gobiernos municipales, en los últimos días los 125 municipios ya aprobaron su
presupuesto anual con una preocupación generalizada. Más allá de las deudas que
les heredaron sus antecesores, la mayoría de los Ayuntamientos son muy malos
para recaudar impuestos, dependen absolutamente de las participaciones
federales y estatales para su sobrevivencia, y lo que es peor, en gran medida
gastan su dinero en una abultada nómina repleta de trabajadores sindicalizados
y otras plazas de aviadores, mientras los servicios públicos son deficientes.

 

De ahí, se podría
explicar que hay obra pública muy escasa. Una seguridad pública abandonada. Muchas
de las promesas de campaña no podrán cumplirse. Otros más, están en espera de
que la gestión con otros ámbitos de gobierno les resuelva sus carencias. El
escenario es desolador por las limitaciones presupuestales, humanas y materiales.

 

Sin embargo, la
prioridad de la clase gobernante parece concentrarse en los fines electorales. Los
alcaldes y alcaldesas tienen toda su atención en la elección de comités de
participación ciudadana, así como de sus delegados en las decenas de comunidades,
para demostrar su músculo político y favorecer a sus estructuras electorales.
Han emitido ya convocatorias a modo, y destinadas a partidizar lo que debería
ser una genuina representación social.