Toluca, Edomex. 23 de enero de 2015.- El excandidato a gobernador y senador por el Estado de México, Alejandro Encinas, anunció ayer su renuncia al Partido de la Revolución Democrática. El mismo instituto político que lo postuló en dos ocasiones por la gubernatura mexiquense en 1993 y 2011. Fue a través de la vía perredista, que actualmente Encinas ocupa un espacio en el Senado de la República. Sin embargo, por marcadas diferencias con la dirigencia nacional encabezada por Carlos Navarrete y la corriente bautizada como los Chuchos, el mexiquense dimitió a su militancia partidista.

El originario dijo que por ahora no emigrará a otro partido político. Con el anuncio, Encinas rompió el pronóstico que vaticinaba que podría llegar al Movimiento de Regeneración Nacional de López Obrador. En evento desarrollado en el Distrito Federal, el legislador federal mostró el músculo político acompañado de Cuauhtémoc Cárdenas, Ifigenia Martínez y Marcelo Ebrard. El momento aciago que padece el perredismo nacional podría incidir en los comicios de junio próximo.

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La fiebre electoral se ha desatado. El Estado de México es un enclave político para todos, ante su amplio bono electoral que asciende a más de 10 millones de votantes. Ayer, se vio en Toluca a Manuel Espino junto con Patricia Durán Reveles, que sin haber logrado el registro de su partido político, han anunciado su alianza electoral con Movimiento Ciudadano. Espino, exdirigente nacional del PAN, conoce bien el Estado de México, desde donde forjó un pacto con el entonces candidato presidencial Enrique Peña, a quien apoyó abiertamente en la campaña de 2012.

Lo mismo ocurre con el Morena, que tiene su fuerza electoral en el centro del país, particularmente en el Distrito Federal -donde presentará fórmulas altamente competitivas en las delegaciones capitalinas-; así como el Estado de México, y en el cual aspira a arrebatar espacios a la izquierda en la zona oriente.

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La dinastía política se aferra a sus posiciones de poder. En peores prácticas, y poco vinculadas con la democracia que pregonan, el priísmo mexiquense le ha apostado a una especie de monarquía, en donde contemplan heredar los cargos públicos a su estirpe. Los “juniors” van a caracterizar los comicios de junio próximo. Al menos diez candidatos a diputados federales están emparentados con exgobernadores, exalcaldes, exdiputados, entre otras figuras políticas. Los “chapulines” también proliferan. Ya van 13 alcaldes y cinco legisladores locales que irán de nueva cuenta a las urnas, y lo que se acumule.

La dirigencia estatal que encabeza Carlos Iriarte está inmóvil. Es una mera oficialía de partes que no discute ni decide, sólo ejecuta lo que se le ordena. Así ya se han inscrito 36 candidatos a diputados federales. Le restan 125 candidatos a alcaldes y 45 a legisladores locales. Otro asunto de prioridad será la definición de listas a diputados plurinominales. A César Camacho se le ha comenzado a cerrar la posibilidad de llegar a San Lázaro. Y el golpeteo político apenas comienza.

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