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Toluca, Edomex; 22 de junio de 2020.- En medio de la emergencia sanitaria, los partidos políticos en el Estado de México han dado banderazo de salida hacia las elecciones del año entrante. En el trabajo interno, ya todos diseñan estrategias y acciones para disputar las alcaldías y diputaciones locales que deberán renovarse en los comicios intermedios. Las tareas se ejecutan a distancia.

En el panismo, han dividido al territorio estatal en 20 regiones. Por cada región, se ha designado a un operador electoral como responsable de la elección. En dos zonas, aparece como delegado Enrique Vargas del Villar, alcalde de Huixquilucan, quien ejerce el control político del partido para recuperar lo que denominan el “corredor azul” como propósito prioritario en los comicios.

En la lista, no necesariamente están los operadores más experimentados. Están ahí los panistas vigentes, quienes han logrado cercanía con Vargas durante los últimos cinco años: Anuar Azar -coordinador de la bancada panista-, además de los diputados José Antonio García, Renee Rodríguez Yáñez y Brenda Escamilla; también aparecen los alcaldes Leticia Zepeda, Daniel Parra y Evelin Mayén.

Como si tuviese siete vidas, otro delegado es Francisco Gárate Chapa, exdirigente estatal del PAN, y quien ha logrado mantenerse activo en el panismo mexiquense durante las últimas dos décadas. Todos los delegados, tienen un perfil en común: buscarán aparecer en las boletas electorales de 2021.

El panismo lo tiene claro: es la oposición más consolidada en el Estado de México. Y desde su oferta electoral podrá fustigar al PRI y a Morena en sus distintos ámbitos de gobierno, y hasta en la connivencia política de ambos partidos reflejada en la entidad.

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En los más recientes foros virtuales, donde ha participado Alejandra del Moral, dirigente estatal del PRI, para deliberar sobre la oferta política del priísmo, el mayor debate se ha concentrado en la selección de candidatos. Es sabido que, en el Estado de México, la designación de candidaturas es “palomeada” por el gobernador en turno, para después simular procesos internos caracterizados por candidatura únicas, que terminan por favorecer a “los mismos de siempre”.

Ahí es donde el PRI mexiquense ha propiciado en las últimas elecciones una gran desbandada de priístas, decepcionados del “dedazo” que prevalece en el partido. En la víspera, muchos liderazgos del tricolor en decenas de municipios, han comenzado a amagar con irse al Verde, a Morena, al PAN y hasta al PRD. La pepena de políticos es diversa. La razón es muy simple: en el PRI no han aprendido la elección, y otra vez, volverán a elegir a “los mismos de siempre”.

Para la militancia común y corriente -aquella que no pertenece a la clase gobernante-, les repartirán un puñado de candidaturas a regidores y síndicos para simular que la democracia ha llegado al partido. Y en municipios o distritos ya perdidos anticipadamente, también el priísmo podrá abrirse a candidatos ciudadanos: artistas, deportistas o líderes que abonen a su votación.

Lo cierto es que, quienes hoy ocupan un espacio en el gabinete del PRI local buscan jugar a la segura y ser parte del listado de diputados locales o federales plurinominales, o bien, contender a nivel municipal pero con apuestas que estén garantizadas para el tricolor. Nadie busca hacer campaña y perder en el intento.

 

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