Toluca, Edomex; 21 de abril de 2023.- Después del primer debate electoral por la gubernatura del Estado de México, más allá de definir si existió una ganadora de este ejercicio democrático se puede concluir que, ni una era tan mala ni la otra era tan buena, en las habilidades discursivas; y más ambiguo será pensar que lo vivido en sesenta minutos podrá revertir las encuestas. Además, tanto guardarse por la morenista y la priísta para prepararse, dejó mucho a deber en las intervenciones que nos otorgaron durante esta aparición televisiva.
Es cierto, Delfina Gómez mostró profundo nerviosismo; ideas muy precisas y un lenguaje coloquial. Optó por evadir los ataques; pero tenía claridad sobre la conexión con el electorado. Su llamado es al voto de castigo, porque es esa condición la que hace sentido a su favor. Su empatía con el oprimido, con el desprotegido, con el humilde, conecta con las mayorías de los votantes. Sin diagramas, ni muchas explicaciones, se dedicó a leer casi todas sus intervenciones. Faltó explotar el bono político de la figura presidencial.
Alejandra del Moral se mostró siempre segura. Preparó los ataques contra Delfina, pero no encontró eco en su contrincante. Por momentos, le sobraba tiempo para exponer sus propuestas, y abusó de los lugares comunes y del discurso político que genera hastío. El menosprecio hacia Delfina, no sólo es por ser mujer, sino también por su origen humilde, y eso la desconecta. Se desmarcó del estigma de los partidos que la arropan. Mostró conocimiento de las cifras y de la geografía del estado. Faltó precisión al exponer sus propuestas.
Ana Paula Ordorica abusó del protagonismo. Cuestionó e increpó a ambas candidatas. Al inició del debate, habló de un país polarizado, como réplica del discurso que acompaña a la priísta. Cuando tocó el turno de interrogar a Delfina, los morenistas lo tomaron personal, y la tundieron en redes sociales. Pese a su lucimiento, no pudo dar agilidad o discusión al debate: en gran parte se observaron monólogos de las aspirantes, que en media hora de intervención -por cada una- buscaron resumir los actos de campaña de las últimas semanas.
La mejor preparación de los equipos de campaña de Delfina Gómez y Alejandra del Moral consistió en la narrativa del post-debate, con celeridad se declararon ganadores del mismo; y de forma inmediata, difundieron encuestas que daban por triunfadora a cada una de las contendientes. Fomentaron la discusión en redes sociales, y generaron que el debate del Estado de México se convirtiera en una tendencia, al menos para la opinión pública del centro del país.
Las encuestas no votan; pero los debates tampoco son definición de nada. Puede concluirse que, la elección no ha cambiado de ruta, pero las oportunidades de la priísta se reducen a otro debate, el jueves 18 de mayo. La narrativa de la elección continuará en dos polos opuestos: la alternancia electoral como condición inaplazable para el Estado de México; o bien, la contrastación de perfiles personales para determinar el voto hacia el 4 de junio. Lo cierto es que, ambos discursos transitan en caminos paralelos, pero sin entrecruzarse, y sin dialogar.
Comentarios a contacto@www.planamayor.com.mx