Toluca, Edomex; 19 de
marzo de 2025.- Lo que era un secreto a voces, se ha salido de control. Las
aspirantes a la rectoría de la UAEMex denuncian falta de equidad en el proceso
interno. El manual del régimen priísta puesto al servicio de quien llaman la
candidata “oficial”. Enumeran, entre tantas irregularidades, actos anticipados
de campaña. Uso de recursos materiales para “acarrear” estudiantes, docentes y
administrativos. Una posición sesgada de directores de espacios académicos, y
hasta la intervención de funcionarios estatales y municipales. El riesgo, como
en los tiempos pasados, que quien cuenta los votos, gana las elecciones. Se
perdieron las formas y la credibilidad de la elección.
El elefante está en la habitación.
Pero la UAEMex está más ocupada en ponerle nombre a la nueva mascota, una potra
que salió a la luz pública el día de registros para la rectoría. Es cierto, la
elección de la rectora de la UAEMex mueve diversos intereses, al interior y al
exterior de la institución, y nadie parece poner orden. La autonomía se debe a
la comunidad universitaria, no a los deseos de un grupo o una persona. Como
nunca antes, la elección de la rectoría tiene la atención pública, pero por excesos
en el ejercicio del poder. Hoy no hay estafas maestras ni paros en espacios
universitarios, pero a qué costo.
Las acusaciones
recientes señalan la intervención de funcionarios estatales y municipales. No
son las instituciones completas, porque se debe decir, son conductas
personales. Ahí está el caso del Werther Juárez -exdirector de Prepa 3 y hoy
mando medio en el ICATI-: es además hermano de Camerino, exdirector de Prepa 1 y
Raúl, director de Prepa 3; así como los casos de Mario y Gabriel Medina, del
Ayuntamiento de Toluca. Los procesos electorales, en todos los ámbitos
públicos, siempre han sido sujetos de irregularidades. El grave problema fue
que se normalizaron durante largo tiempo. La democracia puesta en duda.
El gobierno delfinista
no debería ser omiso. Las autoridades estatales -aquellas encargadas de la
gobernabilidad o de la educación- no pueden confundir autonomía con autocracia.
La renovación de la rectoría de la UAEMex también es un reto para el gobierno
estatal. Lo que está en juego es la estabilidad educativa de casi 96 mil
estudiantes. El cambio de régimen político debe abarcar todo el espectro
público. Casi todas las aspirantes a la rectoría plantean hacia el futuro reformas
a la Ley de la UAEMex. Ahí, también debe privar el interés del gobierno
estatal, porque es una institución subsidiada con recursos públicos.
Estamos en la punta del Iceberg.
Quien piense que esto se acaba con un intercambio de comunicados puede
equivocarse. Sí, todas las mujeres inscritas tienen una legítima aspiración. Sin
embargo, lo que está en juego son posiciones de poder y el manejo de un enorme
presupuesto. Ahí está el interés que motiva a las aspirantes a la rectoría, y
los grupos detrás de ellas. Hoy, más que nunca, estamos muy lejos de una
candidatura de unidad. A eso, se debe sumar el caso de Laura Benhumea, que no
es un expediente cerrado.