OFF THE RECORD 18-03-2026

Toluca, Edomex; 18 de marzo de 2026.- Anteriormente, en el calendario cívico, la conmemoración de la expropiación petrolera era un acto simbólico, con una alta carga de patriotismo principalmente en los gobiernos priístas de la etapa posrevolucionaria. El aniversario de la expropiación petrolera comenzó a perder sentido de pertenencia, principalmente tras la reforma energética impulsada por el expresidente Enrique Peña Nieto. Llama la atención que, ahora, cuando morena habla de haber recuperado el petróleo para los mexicanos, la fecha haya desaparecido de la agenda pública de sus gobiernos estatales. Aun cuando el cardenismo era una de las banderas del expresidente López Obrador, hoy se ha perdido en la memoria histórica.

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Ahora que el PRI ha electo a sus comités municipales; ha venido una reestructuración local. Nombramientos de papel que pretenden dar una imagen renovada de su clase política. Lo cierto es que puede caer en un doble riesgo: por un lado, la prevalencia de exalcaldes y excandidatos que deja una sensación de que todo ha cambiado para seguir igual. Por otra parte, existe el riesgo permanente de que los comités municipales apliquen una política de exclusión, y dejen fuera de esa estructura regional, a exalcaldes y exdiputados, que dentro de poco aparezcan en otra alternativa electoral que los reclute hacia 2027.

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Todos los partidos, donde son gobierno -particularmente a nivel municipal-, tienen un denominador común: aplastar a sus minorías, por esa razón están satisfechos con el diseño electoral que les otorga mayorías artificiales en sus cabildos. Resulta irónico que adviertan que una reducción en el número de regidores les significa un duro golpe a las minorías donde son oposición. Aplican muy bien la premisa de, hágase la ley en los bueyes de mi compadre. Hacen todo lo posible por desdibujar a la oposición donde gobiernan; pero quisieran más representación donde no pintan como alternativa electoral.

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La reforma electoral que se discute a nivel legislativo, sólo ha venido a alborotar a la clase política del país y del estado. Ya todos alistan procesos internos para apuntalar a sus aspirantes a gobernadores, alcaldes y diputados locales. La acción de gobierno ha pasado a un segundo término. La promoción personal, las giras en el territorio y la construcción de estructuras electorales, parecen marcar el ritmo de gobernantes que aspiran a la reelección, y de dirigentes partidistas que pretenden recuperar espacios de poder desde la oposición. Y de estos actos anticipados de campaña, nadie se queja, ni nadie propone en la reforma electoral. Ahí todos se sienten cómodos, acelerando los tiempos y las formas.