OFF THE RECORD 12-03-2026

Toluca, Edomex; 12 de marzo de 2026.- Ante el rechazo de la propuesta de reforma electoral, es indudable que habrá consecuencias políticas en el futuro inmediato. Morena ya midió el compromiso de sus aliados hacia la elección de 2027. La votación del PVEM y del PT parece haber estado influida por el riesgo a disminuir sus prerrogativas financieras. Entre acusaciones mutuas, a pesar de que su alianza permanecerá, dejó heridas abiertas que han lastimado su reputación partidista y hasta personal.

Lo impensable. El rechazo a la reforma electoral generó un acto de unidad al interior del PT, lo que se reflejó en una camaradería entre Reginaldo Sandoval -coordinador en la bancada federal- y Óscar González Yáñez -coordinador en la legislatura local-, quienes tienen una disputa abierta por el control político del partido en el Estado de México. Ayer, dejaron atrás sus diferencias de forma momentánea; y encontraron un denominador común: defender el presupuesto que reciben, que finalmente es la razón de su fractura interna.

En el PVEM, un puñado de doce diputados federales votaron a favor de la reforma electoral enviada por la presidenta Claudia Sheinbaum. Entre esa docena de legisladores, sólo hubo un mexiquense que acompañó la reforma electoral. Se trata de Iván Marín Rangel, originario de Villa Victoria, diputado por el distrito 9 con cabecera en San Felipe del Progreso.  El resto de sus compañeros de bancada mexiquenses, como Eruviel Ávila, Luis Miranda Barrera o María Luisa Mendoza, se mantuvieron en la línea del partido de votar en contra, protegiendo el financiamiento y las listas plurinominales.

El PRI y el PAN recibieron un tanque de oxígeno. Luego de siete años, la votación de ayer en San Lázaro puede asumirse como su única victoria política, al menos en el ámbito legislativo. Porque más allá de su postura frente a la reforma electoral, pudieron frenar una decisión tomada desde Palacio Nacional. Para el priísmo de Alejandro Moreno es una oportunidad genuina para reiterar la necesidad de conformar un frente opositor hacia la elección de 2027. Para el panismo, una coyuntura para repensar su estrategia política en el corto plazo.

Lo que viene, es el llamado Plan B, que todavía es una incógnita. Podría Morena apostar a reformas a leyes secundarias que no implique la mayoría calificada y podrían aprobarse con los votos de sus bancadas en ambas Cámaras (de Diputados y de Senadores); o bien, apostar por una reforma mucho más acotada, para encontrar consenso con sus aliados electorales. El desafío, es el tiempo, pues tiene menos de tres meses para su aprobación en la Legislatura Federal, y replicar el ejercicio en los Congresos locales, si pretende que esos cambios apliquen para las elecciones del año entrante.