Toluca, Edomex; 10 de junio de 2026.- El priísmo que preside Cristina Ruiz tiene la expectativa de una recuperación electoral para el 2027. El argumento consiste en tres factores: un voto duro que rebasa el millón y medio de votantes; el desgaste de poder de gobiernos municipales morenistas; y el reciente triunfo obtenido en Coahuila. Lo que deja de lado es que, aquí en el Estado de México, no detenta el gobierno estatal que durante tantos años le permitió un absoluto control político, financiero y electoral. A eso debe sumarse otro factor: los cientos de priístas que han decidido emigrar a Morena y al PVEM.
El PRI sí tendrá mejores resultados de forma inercial, como ocurrió en las elecciones intermedias de 2021. Sería un engaño pensar que ese rescate electoral es producto de la estrategia de Alejandro Moreno y Cristina Ruiz. La eventual victoria priísta será producto de los malos gobiernos morenistas o sus pugnas internas; o bien, los cacicazgos priístas que puedan concitar intereses en sus municipios y conseguir reinstalarse en el poder público local.
Donde debería venir una mayor preocupación es en el PAN. Porque en Coahuila no alcanzaron los votos suficientes para el registro. No tendrá un solo diputado. En el Estado de México, el panismo sí tendrá mejores resultados, sin embargo resulta innegable que se ha desdibujado en diversas regiones o municipios, producto de su alianza reciente con el PRI. La disyuntiva persiste: ir solos para recuperar identidad o ir en alianza para tener condiciones de ganar algunos ayuntamientos o distritos.
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A propósito de la trasmisión del Mundial de Fútbol 2026 en diversas plazas públicas del Estado de México, surge la incógnita de si cuentan con los permisos necesarios para su difusión, o simplemente lo harán de forma discrecional y bajo el amparo del poder público. El derroche del presupuesto ya está determinado en la instalación de pantallas en al menos 14 municipios de la entidad, y los gobiernos locales que también decidan sumarse a esa populista medida.
Ahora bien, resulta un contrasentido, suspender actividades en oficinas gubernamentales y en escuelas públicas y privadas por temas de movilidad, pero convocar a la población a reunirse en las plazas públicas para ver de partidos de fútbol, lo que supondría una mayor concentración en un solo espacio. La justificación, como estrategia turística, tampoco encuentra acomodo. Y por el berrinche de los restauranteros, mucho menos generará una derrama económica. El Mundial 2026 parece que será muy mal negocio para los emprendedores locales; y solo un paliativo para los gobiernos locales.
