Toluca, Edomex; 10 de marzo de 2026.- La propuesta de reforma electoral impulsada por el gobierno federal sólo ha desatado las obsesiones y aspiraciones de la clase gobernante. Por ahora, las reglas electorales podrían modificarse o no, lo que no cambia es la manera anticipada en que las burocracias partidistas y los gobernantes en turno ya se preparan para las elecciones del año entrante. Todos buscan ser candidatos, y es ahí, donde el ejercicio del poder pasa a segundo término. Están más preocupados en la próxima elección que, en su responsabilidad de gobierno, esa que ganaron hace menos de dos años.
Morena lo tiene claro. Ha lanzado sus reglas para tener precandidatos de facto a más tardar en el mes de noviembre. Eso genera una presión política para sus aliados electorales. El mensaje es claro: sus alianzas partidistas no son indispensables. La fuerza morenista está en tres factores: ser el partido en el gobierno, eso implica control político y financiero; el margen de maniobra de los programas sociales con tufo clientelar; y la alta aceptación y preferencia en comparación con sus aliados electorales, y la disminuida oposición.
Dentro de las próximas semanas, la dirigencia priísta que encabeza Cristina Ruiz iniciará un recorrido por los 125 municipios. Ahí medirá la capacidad de organización y movilización de sus comités municipales. En contrasentido al morenismo, el priísmo sí requiere de alianzas electorales. Pese a ser el partido más organizado territorialmente, sus carencias están en su alta desaprobación electoral. El tricolor tiene en sus dirigencias locales, a casi el 80 por ciento de sus postulaciones, entre exalcaldes, exdiputados y excandidatos. El PRI lanza un guiño al PAN, a MC, y a todo aquello que pueda sumar votantes.
El PAN pretende reivindicarse como la oposición ideológica del morenismo. Es el único partido de derecha, y desde ahí, busca significarse como el contrapeso político. Su desafío es reencontrar identidad con sus electores. Esos que perdió en el camino por aliarse con el PRI. Y aunque reniega de Morena, copiará dos modelos de operación política: por un lado, su pragmatismo llevará a la busca de candidaturas ciudadanas, si son altamente competitivas. Y para elegir a sus candidatos, ya se diseñan encuestas ciudadanas. El panismo no puede tener peores resultados que en 2024. Todo lo que venga será ganar.
Ante los vaivenes del oficialismo, el PVEM de José Couttolenc no se distrae en las alianzas del futuro. Mantiene su estrategia en reclutar esos liderazgos que se sienten excluidos del priísmo y el panismo. En la medida que Morena, PRI y PAN adelanten sus procesos de designación de candidaturas, eso abre la puerta para que el Verde Ecologista pueda seguir captando a todos los cuadros inconformes, los desplazados y los ignorados. De aquí a noviembre, vendrán muchos más días de los anuncios de adhesión y se multiplicará la elaboración de chalecos verdes.
El resto de los partidos avanzan de forma menos acelerada, pero en las próximas semanas, también habrá una mayor efervescencia política. Faltan 15 meses para las elecciones intermedias, pero la clase gobernante ya desayuna, come y cena pensando en sus candidaturas, sus alianzas y sus electores. El plan de gobierno pasa a segundo término. Y quienes hoy gobiernan, desatienden su despacho, pensando en la reelección, o en la sucesión, o en su próximo cargo de elección.
