Toluca, Edomex; 8 de septiembre de 2026.- Para abonar a la suspicacia electoral y la connivencia política, sobre las componendas del poder de Enrique Vargas, es necesario revisar un dato coyuntural. En las elecciones de 2015, la dirigencia del PRI estatal -encabezada por Carlos Iriarte- tenía una apuesta: hacer perder a Alfredo Del Mazo en la contienda por la diputación federal por el distrito 18. El exdirector de la Policía Estatal, añoraba con ser candidato a gobernador, y descarrilar en el camino, a su principal adversario interno. Las cuentas no le salieron, Del Mazo fue diputado federal, y posteriormente gobernador.
En esa ecuación de pragmatismo electoral, resultaba relevante entregar a la oposición el municipio de Huixquilucan. De esa forma, el candidato priísta perdedor resultó Fernando Maldonado -un montielista de cepa-; y el ayuntamiento pasó a manos del panista Vargas. Iriarte no solamente era presidente del priísmo mexiquense; era además, alcalde con licencia de Huixquilucan. Tenía el control político junto al presidente municipal interino, que era Reynol Neyra, actual líder de la CATEM en el Estado de México.
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Ayer que se reunió la clase política panista toluqueña, ¿dónde estaba Teresa Castell? Quizá en Mérida, Yucatán, donde vive desde hace años. Sin embargo, Enrique Vargas insiste en presentarla como parte de su equipo en la capital mexiquense. Sin ascendencia política. Sin identidad partidista. Sin trabajo territorial. Ese es el círculo cercano que acompaña al senador panista, que en las últimas horas ha sido fustigado por su cercanía con Pedro Haces. Una cosa es defender a los trabajadores; y otra tener como amigos, a líderes sindicales.
En Naucalpan, el varguismo transita en la misma ruta. Impulsa la postulación de Rubén Arenzana, conocido en redes como “Ru Abogado”. Se trata de un personaje público se construyó alrededor de la defensa de automovilistas y ciudadanos frente a policías de tránsito. No obstante, carece de trayectoria en el poder público; no tiene ascendencia política. Ahora, le ha copiado la estrategia al toluqueño Gerardo Lamas, para andar tapando baches en la ciudad. El pragmatismo podría resultar insuficiente: porque no tiene muchas redes para recabar firmas, y su posicionamiento en la encuesta, es una moneda al aire.
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Ahora que el PAN ha celebrado como un trofeo la adquisición de Evelyn Osornio a sus filas militantes, las preguntas quedan en el aire: ¿de qué sirve renunciar a su alianza con el PRI, si ahora van a reclutar priístas para sus candidaturas? ¿cuántos priístas más se sumarán al panismo hacia las elecciones de 2027? ¿qué pensarían Gómez Morín y demás fundadores del PAN, al observar que el partido antisistema se comienza a inundar de priístas? ¿y qué garantías de competitividad electoral otorgan priístas que nunca fueron a las urnas o perdieron en repetidas ocasiones, incluso en contra del PAN?
