Toluca, Edomex; 5 de febrero de 2026.- Para que no quepa duda que el control político de los municipios que se han vuelto convulsos, hoy pasan por la Secretaría General de Gobierno, ayer Rosa Yolanda Wong -alcaldesa de Tecámac-, se reunió con Horacio Duarte. No todos tienen un acceso tan directo a esta oficina; ni mucho menos, los alcaldes en funciones quisieran ser citados en este despacho que se ha convertido en apaga fuegos por temas de ingobernabilidad. Ahí están los casos de El Oro y Tecámac como muestra de la impericia o la implosión de los morenistas. Lo cierto es que, la sobrevivencia política de los gobiernos locales, ahora pasa por la supervisión del estatal.
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En la 1ª Reunión Nacional de Promoción de Inversiones, Alejandra del Moral buscó su momento. Como parte del equipo de la cancillería, fue invitada al evento al que asistió la presidenta de México. Se abrió paso y se tomó una fotografía con la presidenta Claudia Sheinbaum. Esa selfie -por anecdótica que parezca-, representa para muchos morenistas -más allá de la traición ideológica de la exdirigente priísta- una afrenta fundacional. Vale más llegar desde el PRI, y tener una condición de privilegio en el gobierno o en el partido. La contrincante de Delfina Gómez marca diferencia respecto de cientos de morenistas que siguen esperando un espacio de laboral o una candidatura aunque sea a regidor.
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Un PAN que se desmorona. Oscar García Martínez, exdirigente del panismo en Ecatepec renunció a su militancia de 30 años. Expuso que el partido ha perdido su esencia, mientras sus liderazgos actuales se pelean por cuotas de poder político y presupuestal. No se va a otro partido político, pero prefiere mantenerse al margen de la conducción partidista. No es un tema personal con la dirigencia: aquí va de por medio, como desde hace varios años, la ruptura que ha provocado Enrique Vargas en la toma de decisiones de la cúpula blanquiazul.
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La dirigencia priísta nacional fustigó el uso político de la red consular por parte de Morena. Ahí, criticó una práctica que el priísmo también volvió tradición: premiar a su clase gobernante con cargos diplomáticos. Ahora, desde la oposición enumeró a personajes que sin tener el perfil ni la trayectoria profesional para ello, se han convertido en embajadores o cónsules. En el listado aparece el exdirigente del PRI mexiquense, Carlos Iriarte, que sobra decir, también se convirtió en director de la Policía Estatal sin tener experiencia para ese encargo. Ya, después, obligadamente, se vistió de policía y trató de formarse académicamente. Pero la improvisación, no es una cosa nueva en él.
