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Toluca, Edomex; 3 de diciembre de 2019.- La mayoría morenista en la Legislatura estatal ha pavimentado un camino para contar con un “auditor carnal”, que podría ungir como próximo titular del Órgano Superior de Fiscalización a un personaje cercano al Grupo de Acción Política. La oposición ha encendido las alarmas frente a la amenaza de perder autonomía e independencia, dentro de una institución que nunca de los nuncas ha castigado la corrupción, los desvíos de recursos, los desfalcos financieros y ha privilegiado la impunidad.

Con premura y sospecha, Morena ha quitado los candados para que alguien cercano a sus filas políticas pueda ser electo auditor del Osfem. Las señales apuntan para favorecer a Miroslava Carrillo Martínez, actual diputada federal morenista. Con la mayoría abrumadora en el Congreso local, se ha logrado ajustar la ley, y se hacen cuentas para alcanzar los votos necesarios que le permitan a Carrillo despachar desde el órgano de fiscalización.

Aunque nunca ha militado en algún partido político, Miroslava mantiene vínculos innegables con el senador con licencia, Higinio Martínez, de quien fue asesora la década pasada, cuando el texcocano era diputado local. Hace una década, el oficio político de Higinio la impulsó como consejera del Instituto de Información Pública del Estado de México. Se convirtió en diputada el año pasado, luego de que la expanista Mónica Fragoso rechazara ser candidata por uno de los distritos federales. En San Lázaro, la cercanía con el GAP y el apoyo de Mario Delgado, la empujaron como presidenta de la comisión de puntos constitucionales, uno de las más importantes, si no es la que más trasciende en el Congreso federal.

Ahora bien, el nombramiento del auditor requiere de las dos terceras partes de la legislatura, es decir, cerca de 50 votos. La apuesta es armar un grupo sólido entre Morena, Independientes, PT y PES. De ahí, sólo bastaría el convencimiento de un grupo minoritario como el PVEM o el PRD. Aunque dentro de Morena, también hay resistencias en la forma por hacerse del control del Osfem, y eso implica evitar disrupciones desde la bancada mayoritaria. Este jueves, una diputada morenista, acusó a sus compañeros de replicar las prácticas que tanto criticaron durante años. El argumento no tuvo respuesta.

Desde el partido en el gobierno, se hace eco para impulsar al exrector de la UAEM, José Martínez Vilchis. Lo cierto es que, tras su paso por la rectoría universitaria, ya ha trascendido por otras instancias autónomas sin pena ni gloria. En un corto plazo, fue consejero electoral sin trascendencia y una obediencia al sistema. También recorrió un tramo en el sistema estatal anticorrupción, donde sólo puso en marcha una institución en ciernes.

Si Morena logra imponer a su delfín fiscalizador, se mandará una mala señal política, en tanto que replicará el reparto de las posiciones por cotos de poder público. Nadie pudiera llamar a sorpresa, si en el futuro inmediato el PT logra colocar a Joel Cruz al frente de la Contraloría Interna del Poder Legislativo. Las componendas como herramienta sustancial de la toma de decisiones.

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