Inicio Off The Record OFF THE RECORD

OFF THE RECORD

5892
Los exgobernadores Alfredo Baranda, Emilio Chuayffet y Arturo Montiel. Los privilegios.

Toluca, Edomex. 03 de julio de 2017.- Vaya desazón que provocó durante algunos minutos el falso rumor sobre la muerte del exgobernador Arturo Montiel, a quien grandes sectores de la clase gobernante aún le guardan lealtad, disciplina, respeto y particularmente obediencia. La figura de Montiel -quien todavía se reporta hospitalizado- simboliza la tutela de actores políticos que protagonizan la toma de decisiones, lo mismo en el gobierno federal que estatal, en decenas de ayuntamientos, y en la legislatura federal y estatal. Su grupo político es amplio, influyente pero sobre todo, vigente.

A lo largo de seis años, Arturo Montiel forjó un grupo político de una entreveración generacional favorable. Su enseñanza y dominancia le permitió ejercer influencia en los dos sexenios siguientes, con Enrique Peña y Eruviel Ávila. Una condición que nunca pudieron practicar antecesores como Alfredo del Mazo González y Emilio Chuayffet. Luchó fallidamente por ser Presidente de México, y aunque frustradamente debió desistir, su alumno más avezado consiguió la proeza seis años más tarde.

iriarte_montiel_planamayor3En los últimos años, retirado de la política pública, Montiel no pasa inadvertido. Ya sea por sus escándalos personales, patrimoniales y hasta conyugales, el ex mandatario ha inundado páginas coyunturales del periodismo. En lo privado, es un hombre que no ha renunciado a ejercer su influencia como exgobernador para favorecer a su grupo político y mantenerse como factor de decisión. Esas son las razones por las que le respetan, porque a él deben sus trayectorias, sus cargos públicos, su poder político y sus riquezas personales.

A pesar de que desde Los Pinos mandata un mexiquense, y que en septiembre próximo habrán transcurrido doce años de que Montiel dejó de ser gobernador, su liderazgo impregna entre sus alumnos. En la más reciente sucesión por la gubernatura, el exmandatario empujaba los deseos de Ana Lilia y la aspiración de Iriarte. Si bien el candidato resultó ser Alfredo del Mazo, la posibilidad de que Montiel incida a favor de su grupo político es inconmensurable. Poco se sabe de la condición cerebral y física del exgobernador, pero sus allegados apelan a su figura para formar parte del gabinete delmacista.

A pesar de que el reguero de pólvora sobre el supuesto fallecimiento corrió en el ámbito local, fue el secretario del Trabajo federal, Alfonso Navarrete quien enmendó la plana, para dar a conocer la versión “oficial” de que Montiel estaba hospitalizado. Los afectos del peñismo hacia su tutor político no han desaparecido ni siquiera en su peor defenestración, cuando recibió acusaciones de enriquecimiento ilícito. Peña Nieto lo reconoce como su mentor, el impulsor de su carrera política, y le guarda disciplina entre su círculo más cercano.

La defenestración pública de Montiel ha sido insostenible en la última década. Su riqueza patrimonial es un símbolo de corrupción, conflicto de interés e impunidad. Sin embargo, en privado, mucha de la clase política antipriísta también le guarda respeto y hasta lealtad. Montiel promovió la hegemonía de quienes hoy dominan en la oposición: Ulises Ramírez en el panismo, Héctor Bautista en el perredismo, e incluso, Higinio Martínez -tutor de Delfina Gómez- en el morenismo. Era un seductor de la política y del corazón, a partir de dos factores que dominaba a placer: el dinero y el poder público.

Comentarios a [email protected]

Comentarios

comentarios