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La década de la comunicación política en redes sociales

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Juan Carlos Núñez Armas*

Las redes sociales no son sólo una herramienta de comunicación, abarcan otra serie de aspectos relevantes, como el entretenimiento, la actualización en las noticias, la búsqueda y publicación de contenido, entre otras. Así, de acuerdo con la Tercera Encuesta de Usuarios de Telecomunicaciones 2020, realizada por el Instituto Federal de Telecomunicaciones y publicada el 22 de diciembre pasado, en México el 94.9% de los usuarios de Internet tiene una cuenta de Facebook, 75.3% usan WhatsApp y 39.9% utilizan Instagram. Además, el 89.5 % de los usuarios accede a la red por medio de su celular inteligente.

Internet ha tenido un crecimiento constante en su uso. En 2009 se tenían registrados 9.1 millones de accesos y para finales del 2019 se registraron 19.3 millones de accesos lo que representó un incremento de 113 por ciento. Invariablemente la adaptación a la tecnología es parte de la vida cotidiana del ciudadano.

Para los consultores de comunicación política Xavier Peytibi y Antonio Gutiérrez esto significa que hemos envejecido, pues al principio de la década sólo unos cuantos jóvenes tenían acceso a las redes y ahora una gran mayoría accede a las redes sociales. De igual manera, la generalización del uso de la tecnología ha provocado cambios en la conducta de los usuarios y afecta cómo consumimos la comunicación política. No sólo el acceso a las redes varias veces al día, también el comercio electrónico o el entretenimiento, ha provocado que podamos buscar cualquier información en cualquier momento.

También la información se ha segmentado y personificado con mayor grado de especialización que los conceptos e ideas que expresan un gobierno o un líder político. A los segundos les es más difícil llegar al público objetivo con mayor precisión, dado que hoy los ciudadanos reclaman una mayor atención, comprensión y sensibilidad de parte de sus líderes y no mensajes generalizados como los que suelen recibir.

Sin embargo, muchas de las administraciones públicas siguen utilizando las redes sociales como mero instrumento de difusión. En el mejor de los casos, buscan un like a su post, sin lograr una interacción o engagement con su auditorio. En contraste, se han requerido personas especializadas en el manejo de la red y quienes lo han hecho han encontrado una mayor confianza en sus electores, manteniendo una comunicación directa.

Tener una comunicación política sin intermediarios ha permitido que los líderes tengan mayor número de “embajadores” (portavoces del mensaje político). En consecuencia, esto ha llamado a la acción de voluntades como las manifestaciones feministas del último año en casi todo el país; la organización social online ha permitido persuadir a públicos antes más expectantes; el ciberactivismo está presente y permite mover sentimientos en torno a una causa, como diría Manuel Castell: lo importante de la red es la capacidad relacional que se genera.

Con esta intensidad de comunicaciones ha llegado las noticias falsas, la generación de desinformación ha resultado inherente al incremento del uso de estas tecnologías, la ruptura entre los hechos reales y las creencias ha resultado difícil encontrar la verdad.

Para Mario Riorda, Director de la Maestría en Comunicación Política de la Universidad Austral, la metamorfosis de la comunicación política se ha dado en tres grandes fases:

  1. Cambio de siglo, trajo consigo un cambio de comportamientos culturales y personales, entre otras razones por la irrupción digital y convergencia de medios, que han convertido a los medios tradicionales en la necesidad de evolucionar a la era de la postinformación y convertido en bidireccional, además de una híper-personalización de corte electoral donde lamentablemente tienen menos peso las propuestas.
  2. Cambio de intensidad, del deterioro de lo público y la pérdida de confianza en los partidos políticos, ha traído como consecuencia una simplificación del discurso, flujo desinformativo y multiplicidad de agendas, borrando el límite entre lo político y lo no político.
  3. Cambio constante, hay poco aprendizaje institucional de la crisis, discursos polarizantes y sin pretensión de verdad, el tribalismo como característica de la ideologización política, donde se siembran más dudas que certezas.

Así pues, amigas/os lectoras/es, iniciamos el año utilizando las ventajas tecnológicas a nuestro alcance para aprovecharlas en nuestro beneficio. Construyamos el entorno más saludable para nosotras/os. Sin importar las dificultades de salud y recuperación económica que tendremos, aprovechemos la época electoral para tomar mejores decisiones, más informadas, mejor planificadas y actuemos decididamente. Porque nuestro mundo está cambiando, con nosotros sin nosotros o a pesar de nosotros, seamos proactivos y optimistas para construir el entorno donde queremos desarrollarnos plenamente como ciudadanas/os digitales y humanistas.

*El autor es Maestro en Administración Pública y Política Pública por ITESM. Y Máster en Comunicación y Marketing Político por la UNIR.

Twitter @juancarlosMX17

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