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El Manual de Maquiavelo 30-10-2020

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Francisco Ledesma / El cuarto año ya comenzó

El cuarto año del sexenio de Alfredo Del Mazo Maza, y todo hace suponer que para sus propósitos de gobierno los próximos doce meses nada podría ser peor que la primera mitad de su mandato. Sin embargo, tampoco se puede advertir que tendrá por delante una encomienda sencilla marcada por una tribulación electoral, una economía devastada a nivel mundial, una disciplinada relación política con el presidente y una cuestionada evaluación social.

Si el sexenio delmacista fuera un relato, los tintes melodramáticos de la historia hubieran comenzado desde su designación como candidato, en enero de 2017, cuando estuvo cerca de ser desplazado en un escenario que repetía la intromisión eruvielista de 2011, y que impulsaba una candidatura femenina porque la contienda sería contra Delfina Gómez y Josefina Vázquez Mota.

La batalla electoral no fue sencilla. El triunfo de Alfredo Del Mazo estuvo asentado por una derrota priísta, sacado a flote por los aliados del Verde, Nueva Alianza y Encuentro Social, con un resultado tan cerrado como nunca antes en las disputas electorales, y la adversidad como signo distinto del sexenio.

Pese a las calamidades naturales, electorales y hasta sanitarias, Del Mazo entra a la maduración de su gobierno. En 36 meses ha pagado los compromisos políticos, y se asume que ya gobierna con su círculo de mayor confianza. Ha logrado, en ese periodo, fortalecer y empoderar a su grupo político.

Cuando ha comenzado el cuarto año del sexenio, se advierte la prevalencia de la emergencia sanitaria y el confinamiento, con una economía en reactivación que permita recuperar los empleos perdidos durante los meses más críticos de la pandemia. En medio de la incertidumbre social, en la acción de gobierno se prevé la posibilidad de regresar a los actos masivos que posibilite consolidar los programas sociales y las obras de infraestructura; en esencia, todo ello se traduzca en una mejora en la calificación del partido y del mandatario estatal.

Con López Obrador se mantendrá una buena relación. La connivencia política y la conveniencia personal los sostiene en una plena coordinación. El aeropuerto de Santa Lucía y el Tren México – Toluca avanzan en esa ruta de amistad. Y se sumará el Tren México – Querétaro junto con más obras carreteras.

Para la administración estatal y los gobiernos municipales habrá un periodo de parálisis: la veda electoral obliga a frenar las tareas de promoción y de reparto de apoyos asistenciales. Eso será parte de este cuarto año de gestión pública.

Los comicios intermedios tendrán mejores resultados para su causa respecto de las elecciones más recientes. Al menos medio centenar de ayuntamientos darán mayor gobernabilidad y un aliento para retener la gubernatura en tres años.

A su círculo cercano ni arriesgarlo en la ruleta electoral. Si aparecen nombres del grupo político delmacista será en las listas de plurinominales, quienes se convertirán en sus operadores desde San Lázaro o en la Legislatura estatal.

Es momento de perfilar también a los contendientes a la sucesión, pero en esa ambición, hay quienes pueden perder el rumbo si salen derrotados en las urnas durante la contienda de 2021. Y de paso, Del Mazo sacudirse a rivales internos.

El futuro personal y político será definitivo tras los resultados electorales y de gobierno del cuarto año del sexenio, y a pesar de los escenarios inéditos que experimenta el mundo, se puede anticipar que nada puede ser tan adverso como la primera mitad de su mandato. El melodrama podría tener un final feliz.

La tenebra

En las elecciones intermedias siempre hay sorpresas. Ahí podría surgir el caballo negro priísta que se convierta en el delfín de la sucesión de la gubernatura, y no necesariamente los aspirantes que ya se mencionan una y otra vez.

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