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El Manual de Maquiavelo

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Francisco Ledesma / Del Mazo y el corte de caja

Hace ya ocho meses que concluyó el sexenio del mexiquense Enrique Peña Nieto, y hasta la fecha se han abortado los rumores y las especulaciones que anticipaban un retorno masivo de funcionarios federales para ocupar posiciones de privilegio del gabinete delmacista. A la fecha, un puñado reducido de excolaboradores del peñismo –sin incluir a su primer círculo-, se han incorporado a posiciones secundarias en la administración estatal.

Una mayoría enfrenta señalamientos por corrupción, otros más han preferido exiliarse en el extranjero o simplemente tomar un descanso al desgaste político que representó formar parte de un gobierno estigmatizado por los conflictos de interés, la frivolidad del poder político y la impericia del exmandatario.

En el balance, quien más se favorece de esa condición es el gobernador Alfredo Del Mazo que ha logrado fortalecer a su grupo político, particularmente identificados como aquellos colaboradores que lo han acompañado desde la presidencia municipal de Huixquilucan, hoy con encargos y responsabilidades que implican una toma de decisiones sobre el gobierno estatal.

La contienda presidencial del año pasado, le permitió al gobernador en turno sacudirse algunos compromisos que todavía tenía arraigados en su gabinete, para convertir a titulares de Secretarías en candidatos de elección. Algunos, como Darío Zacarías, debieron ser rescatados tras el fracaso de los comicios.

En las últimas semanas, se aprecia un viraje en el gobierno delmacista. Ya no es el gobernador que simplemente entrega monederos electrónicos para amas de casa. Ha anunciado una serie de obras metropolitanas y una rehabilitación de hospitales que dan un aliento de haber reconocido, que no era suficiente la política del “salario rosa” para hacerse notar entre su electorado. Las calificaciones internas de aceptación y aprobación ciudadana, así lo demuestran.

En unas semanas, deberá comenzar la elaboración del segundo informe de gobierno de Alfredo Del Mazo; un corte de caja singular, porque ahí habrá de definir el alcance de sus ejes rectores, el cumplimiento ya no de sus promesas de campaña sino de su proyecto de gobierno, y en consecuencia los cambios de su gabinete y hasta de sus políticas públicas.

A casi dos meses de su segundo informe de gobierno, Del Mazo está en condiciones de hacer un balance de su gabinete, y determinar posibles ajustes en función de tres circunstancias:

En primer lugar, qué funcionarios responden a compromisos políticos que pueden darse por saldados, luego de 24 meses de gobierno. Y en esa condición, ajustar al equipo de trabajo que no responde a su círculo más cercano.

En segunda posición, se deben evaluar los resultados de cada una de las áreas de gobierno, y en su caso, aquellos que simplemente han pasado desapercibidos o aquellos que salen reprobados, podrá prescindir de sus posiciones con argumentos sólidos derivado de la acción de su administración.

Y finalmente, consolidar su grupo político, mediante el ascenso al poder de quienes Alfredo Del Mazo deberá perfilar desde ahora, como sus cartas de operación política y electoral, rumbo a los comicios intermedios de 2021.

Aunque las elecciones parecen muy lejanas, los plazos establecen que faltan 18 meses para que los partidos políticos ya tengan a sus candidatos a alcaldes y diputados, quienes desde ahora deberán comenzar su trabajo territorial.

Para cuando haya rendido su segundo informe de gobierno, Del Mazo habrá recorrido ya un tercio de su mandato, con la obligación de recuperar el terreno perdido, porque de los resultados electorales de 2021 dependerá la conformación de una legislatura estatal que calificará el resto de su mandato, y el año posterior a su salida como gobernante.

Sin embargo, en ese balance momentáneo, se debe asumir que el peñismo no está sepultado, simplemente aguarda una pausa en tiempo y espacio para reagruparse y definir la estrategia para reinventarse.

Lo que se puede descartar, en definitiva, es la invasión de peñistas que desplazarían al delmacismo en tiempo y circunstancia. Las prioridades de cada grupo son distintas, y deberán adecuarse a una coyuntura política marcada en gran medida por el ejercicio del poder del gobierno morenista de López Obrador.

Enrique Peña, ahora avecindado en España según versiones periodísticas, tiene un grupo político que no puede dejarse en el abandono o la orfandad. Algunas pinceladas de su presencia se denotan en San Lázaro o en la campaña de Alejandro Moreno por la dirigencia nacional priísta, y con esa misma ascendencia podrá incidir en las definiciones del futuro delmacista.

La tenebra

Muchos aspirantes a dirigir el PRI estatal no aparecen en el padrón de militantes con derecho a votar por su dirigencia nacional el próximo 11 de agosto.

 

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