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El Manual de Maquiavelo 25-09-2020

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Francisco Ledesma / ¿Para qué necesitamos síndicos y regidores?

El diseño estructural de los 125 ayuntamientos en el Estado de México debería preocupar no únicamente por la inminente reducción de síndicos y regidores ante las reformas legales por delante, sino cuestionarse la importancia de estos que en la mayoría de los casos solamente sirven como un reparto del poder político, y su existencia en pocas ocasiones se traduce en beneficio social.

En las últimas semanas, los partidos políticos que hoy son minoría fustigan la tentación por disminuir la cifra de ediles que conforman los cabildos municipales, en tanto que amenaza la integración de un mayor número de regidores en las localidades donde sus posibilidades de triunfo son nulas, pero cuya apuesta se concentra al segundo o tercer lugar para alcanzar posiciones edilicias.

Por ahora, Morena, asume que su posición hegemónica será de largo plazo, y no ha dimensionado el perjuicio de la reforma en futuras elecciones, en las que pudiera existir un escenario tripartidista, y en cuyos escenarios vería mermados sus lugares municipales.

Sin embargo, más allá de los cálculos electoreros, tanto en la legislación actual como en la próxima reforma municipal, lo que prevalece es un minipresidencialismo local, es decir, se otorga un poder absoluto al alcalde en funciones, amparado en la autonomía del Artículo 115 constitucional, que parece un cheque en blanco al ejercicio gubernamental y financiero por tres años.

Los síndicos y regidores están muy lejos de erigirse en un contrapeso de los presidentes municipales, en tanto que el candidato a alcalde que resulta ganador obtiene una mayoría absoluta en su cabildo, sin importar el porcentaje obtenido en las urnas. La oposición se quedará con apenas el 40 por ciento de la representación de los cuerpos edilicios, aunque con posiciones disminuidas bajo el supuesto de una austeridad administrativa en los municipios.

¿Pero en qué contribuye la función de los síndicos o regidores? En el común denominador, sólo son una figura decorativa que no delibera ni cuestiona de la toma de decisiones del cabildo, particularmente si forman parte del mismo partido político al que pertenece el presidente municipal en funciones.

Sólo en contadas excepciones, los regidores tienen una mayor participación de gestión, de decisión y hasta de oposición, pero eso ocurre solamente en municipios densamente poblados, y cuando los ediles pueden aspirar a un salto de ascendencia política para ser candidatos a alcaldes o diputados, tal es el caso de Ecatepec, Nezahualcóyotl, Naucalpan, Tlalnepantla, Atizapán y Toluca.

La profunda preocupación de las élites políticas reside en que las posiciones más reñidas de una fórmula perdedora están concentradas en las primeras tres regidurías. Ahora, con el nuevo diseño de los cabildos, sólo tendrá oportunidad el candidato a primer regidor de tener un espacio en el cuerpo edilicio. Lo que antes eran los premios de consolación, sólo alcanzarán para un puñado de privilegiados asociados a exalcaldes que defienden sus posiciones políticas.

La reducción de síndicos y regidores representa una pérdida para las élites del poder político, mal calculado por la mayoría morenista para su futuro de mediano plazo, y que impactará en el corto plazo a los partidos que son la segunda o tercera fuerza en los municipios mexiquenses.

Sin embargo, difícilmente podrá traducirse en el ahorro presupuestal que argumenta Morena para optimizar los recursos financieros municipales. Las dificultades administrativas de los municipios transitan por una abultada burocracia en todos los niveles del gobierno, y no solamente en los cargos de dirección; aunado a su incapacidad para fomentar la recaudación propia.

La discusión se concentra en los intereses de grupo de quienes ya aspiran a ocupar un cargo de elección para el año entrante, ya sea porque lacera la posibilidad de integrar a síndicos o regidores de oposición, o porque reivindica el poder político de los alcaldes que entrarán en funciones para enero de 2022.

El ciudadano es ajeno a la reforma en el debate y en los perjuicios o beneficios de la misma, en tanto que el diseño estructural de los ayuntamientos no cambia y fomenta que los síndicos y regidores sigan en una perniciosa zona de confort.

La tenebra

Las Facultades de Ciencias Políticas y Sociales, y de Planeación Urbana y Regional de la UAEMex mantienen desde abril pasado a un encargado del despacho de la Dirección, ante la imposibilidad del retorno a clases de manera presencial, se ha impedido elegir al titular de ambos espacios universitarios.

Con la nueva normalidad, los universitarios han afrontado la mayoría de sus actividades educativas y administrativas a distancia, y sería deseable explorar su capacidad de innovación para los procesos de elección universitaria mediante el uso de las plataformas tecnológicas.

Actualmente, en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales existen aspirantes que, ante su eventual derrota intentan denostar una posible e inédita elección que pudiera marcar un hito. Esos aspirantes generan escenarios de pánico entre una comunidad universitaria que lo que menos ocupa ahora es una campaña de miedo, luego del paro de labores académicas de meses pasados.

Tan sólo imaginemos que la nueva normalidad pudiera obligar a una elección inédita en la sucesión del rector en mayo del año entrante, simplemente resulta improbable pensar en un encargado del despacho de la rectoría.

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