El Manual de Maquiavelo 19-06-2026

Francisco Ledesma / La disputa entre tribus morenistas

Los morenistas son así. Resuelven sus diferencias de las formas menos ortodoxas, aunque vulneren a las instituciones, la disciplina partidista se ponga en duda y el desgaste político sea a costa del partido en el gobierno. El liderazgo de la gobernadora Delfina Gómez se desafía desde sus grupos políticos internos, que han arreciado la escisión interna hacia las definiciones electorales de 2027.

Lo que ocurre en Tenancingo, es reflejo de que las tribus morenistas sí existen, prevalecen y tienen un manejo disruptivo para tratar de distender sus diferencias políticas. No es el primer municipio que parece colapsar, ni tampoco será el último ejemplo de la implosión que amenaza con agudizar el desgaste de poder público, particularmente a nivel de los gobiernos municipales.

La pugna intestina se remite a la renovación de la dirigencia estatal morenista. En esa ecuación, Higinio Martínez impulsó las aspiraciones de Mariela Gutiérrez. La disputa fue ganada por Horacio Duarte, quien promovió la figura de Luz Ma Hernández, quien equilibró las fuerzas internas, jugando a su favor con aquellos grupos que tienen animadversión hacia el senador texcocano.

La fractura se prolongó en una batalla por el control del ayuntamiento de Tecámac. Ahí, la alcaldesa en funciones Rosa Yolanda Wong, denunció que la propia Mariela Gutiérrez pretendía mantener el manejo político y presupuestal, a través de funcionarios municipales impuestos por la senadora. Horacio Duarte se apersonó en el municipio, operó lo necesario para obligar a la renuncia del secretario del ayuntamiento y del tesorero, con la oposición de la exalcaldesa.

Desde entonces, existe un proceso preelectoral anticipado, donde Rosi Wong sueña con la reelección; mientras que el diputado local Samuel Hernández, pretende reivindicar el poder político de Mariela Gutiérrez, de quien fue secretario del ayuntamiento en el gobierno local hace tres años.

El enfrentamiento parece el mismo: Horacio Duarte e Higinio Martínez.

En el episodio más reciente, la alcaldesa de Tenancingo, Nancy Nápoles ha sido acusada de fingir su propio secuestro para ocultar un desfalco millonario a las arcas municipales. La alcaldesa ha rechazado las imputaciones y ha puesto sobre la mesa que el entramado judicial tiene un trasfondo político, por la perniciosa aspiración de Jesús Acosta, director de gobernación en la región, bajo las órdenes de Horacio Duarte, quien pretende ampliar su ascendencia política.

Acosta tiene una ambición de largo aliento. En tiempo reciente fue candidato a la presidencia municipal por el Partido Encuentro Social, y perdió pese al arropo de Isidro Pastor. Ahora, asegura tener el cobijo de Horacio Duarte para conseguir la nominación a la presidencia municipal. Mientras que Nápoles -que además funge de presidenta del consejo estatal morenista-, presume el padrinazgo de Higinio Martínez, y tiene la mira puesta en la reelección de la alcaldía.

El enfrentamiento H vs H resulta sistemático.

El tablero político se mueve, porque tanto Higinio como Horacio tienen aspiraciones en el 2029. Y asumen, como en los tiempos del régimen priísta, que quien tenga mayores fichas ganadoras en las elecciones del 2027, tendrá condiciones suficientes para competir en el proceso sucesorio de Delfina Gómez.

La indisciplina es la misma; tanto de aquellos que hacen giras por cincuenta años de carrera, como de quien ocupa su cargo político para placearse con una ambición personal por delante.

Sin embargo, hay que entender que así son los morenistas. Así resolvieron sus diferencias por el control político del partido -antes PRD y luego Morena- cuando eran oposición. Y hoy que son gobierno, asumen que más allá de las pugnas internas, cuando entren en campaña electoral, será momento de cerrar filas y les será suficiente para ganar por el arrastre popular de su movimiento.

Lo cierto es que el PRI, comenzó a perder elecciones, cuando se fracturó la unidad. Cuando el dedazo llegó al hartazgo de su militancia. Cuando experimentó procesos internos democráticos que desgastaron a sus contendientes y dilapidó la marca de un partido que se asumía invencible. Y cuando esas disputas internas, colapsaron la investidura del presidente o del gobernador en turno.

Y la historia es muchas veces cíclica.

La tenebra

La Fiscalía frente a la encrucijada. Si sujeta a proceso penal a un alcalde del PAN y a una alcaldesa del Morena en las próximas semanas, será visto con muchas resistencias desde las dirigencias partidistas y los legisladores de todos los colores. Si falla en la imputación, y no logra la vinculación a proceso, quedará con un desgaste institucional aún más grande, desde Palacio de Gobierno.