loader-image
Toluca, MX
10:38 pm,
temperature icon
cielo claro
Hora Estándar Central

El Manual de Maquiavelo 14-03-2025

Francisco Ledesma / Reflexiones sobre una elección

Ha transitado la primera semana de las jornadas de promoción por la rectoría de la Universidad Autónoma del Estado de México. Las campañas al interior de la institución auriverde nos hacen recordar -para mal de sus aspirantes- al proselitismo que acostumbradamente hacen los políticos de siempre. Abundan lugares comunes que apuntan el qué necesita la UAEMex, pero queda poco claro cómo van a conseguirlo. Son muchas las carencias, otras tantas las resistencias, pero casi nadie se arriesga a asumir costos políticos en sus promesas.

 

Quienes asesoran estas campañas, confunden recurrentemente cercanía y empatía con frivolidad. Los universitarios, son por naturaleza, personas con una preparación académica sólida que deberían ser tomados con seriedad, buscar el voto bajo argumentos, y no con trends temporales, porque está en juego el proyecto universitario de los próximos cuatro años. Las juventudes en formación, se merecen campañas serias, propuestas viables y un proceso altamente informado para tomar decisiones en su casa de estudios. No se trata de concursos de popularidad, sino de construir un proyecto educativo.

 

No se trata de una campaña electoral como la de partidos políticos. No están -no debería-, en juego calificaciones escolares ni puestos laborales; lo que está en disputa es el tipo de Universidad que se pretende consolidar para las próximas generaciones. El modelo universitario que salga de esta elección, no sólo afecta a quienes hoy trabajan o estudian en la institución, porque se trata de jóvenes en formación, que mañana serán los egresados que se convertirán en los médicos, ingenieros, abogados, contadores, químicos y economistas que deberán tomar decisiones en el sector público y privado de la entidad.

 

Las bases de la convocatoria limitan conocer a profundidad el desarrollo de las campañas, al prohibir por ejemplo, las trasmisiones en vivo; y eso obliga a conocer apenas algunos aspectos -mayormente las selfies de día- de los recorridos de las candidatas. A diferencia de hace cuatro años, cuando al comienzo había tres candidaturas, hoy no existe acceso a comunicados que permitan contrastar las propuestas de las aspirantes a la rectoría.

 

Qué bueno que no están permitidas las encuestas, porque seguramente entre esas tentaciones, más de una de las aspirantes habría recurrido a la estrategia por construir narrativas de que esta elección ya está definida. Lo que sí debería permitirse es la fiscalización de las campañas, para saber cómo se financian y cuánto gastan las aspirantes, para fomentar la equidad en la contienda y una transparencia y rendición de cuentas, antes de llegar a la rectoría.

 

Lo que también está en disputa es la credibilidad universitaria. La inédita contienda de no tener una candidatura única, ha colocado como nunca antes, la elección de la rectoría universitaria como un asunto de interés colectivo. La opinión pública ha puesto entre sus temas principales un seguimiento a quiénes son las aspirantes, cómo se desarrollan las jornadas de promoción, así como la exigencia observable sobre las condiciones de equidad en la decisión, esa que deberá asumir la comunidad y el Consejo Universitario para el mes de mayo.

 

Una condición inequívoca es el respeto a la autonomía, pero eso no implica que el gobierno estatal esté ajeno al proceso. El gobierno delfinista no puede permitirse saltos al vacío en una institución que alberga a casi 100 mil estudiantes. El cumplimiento de la legalidad y la defensa de los derechos y las libertades de los docentes, estudiantes y administrativos, se vuelven condiciones indispensables hacia la elección universitaria. Finalmente, se trata de una institución subsidiada gubernamentalmente, obligada a rendir cuentas en lo financiero, pero también en las decisiones de sus funciones sustantivas.

 

La tenebra

Para la próxima semana, todo apunta que habrá seis aspirantes inscritas. Faltan dos meses para la elección. La moneda universitaria sigue en el aire.