El Manual de Maquiavelo 09-10-2026

Francisco Ledesma / La clase política no se crea ni se destruye

Los actores políticos no se crean ni se destruyen sólo se transforman. Basta con revisar un escenario incipiente de las elecciones del 2027 en Metepec, para determinar que la toma de decisiones de la clase gobernante deriva de las élites políticas, que no están dispuestas a ceder espacios de poder.

Los partidos políticos sólo son entes que permiten legitimar ambiciones personales, intereses de grupo y un mecanismo de acceso al poder público.

El actual gobierno que encabeza Fernando Flores -bajo las siglas del PAN- impulsa decididamente la postulación de su esposa Iraí Albarrán; quien aprovecha la posición del DIF municipal para fijar un posicionamiento personal.

Además, podemos identificar a tres exalcaldes que pretenden regresar al Palacio Municipal, aunque algunos por interpósita persona, según su cálculo político. Se trata de Carolina Monroy -ahora en Somos-, David López -ya bajo la casaca de Movimiento Ciudadano- y Gabriela Gamboa -la expanista que gobernó como morenista-, quienes han pretendido mostrar su ascendencia política en las últimas semanas, con su repentina y nada casual reaparición pública.

Como si el éxito político se heredara por el tipo de sangre, dos exgobernadores también marcan la pauta en el escenario electoral metepequense.

Por un lado, Alfredo Baranda Sáenz -hijo del exgobernador interino del mismo nombre-, de un tímido pasado por el PRI y MC, ahora se instala bajo las siglas del PT; y busca incidir con nula experiencia, pero la carga dinástica de su lado.

Por otra parte, Mariano Camacho en las filas priístas -hijo del exmandatario César Camacho- empuja desde la diputación local, para al menos asegurar esa misma posición en las elecciones del próximo año. Si la dirigencia lo dispone.

La pinza la cierran otros políticos que ya conocen la ruta electoral (aunque no siempre con el mismo éxito): Carlos Santiago que ya fue candidato hace cinco años; Jair Montalvo, exregidor del PVEM ahora enfundado de morenista; el diputado federal del PT, Wblester Santiago -empujado por otro exalcalde: Óscar González- y hasta el expresidente municipal de Capulhuac, Eduardo Neri.

Nadie descarta, incluso, que Ana Lilia Herrera -que gobernó aquí en tiempos del peñismo- también decida abandonar el retiro político, y regresar a la arena del proselitismo, del cual presume ser prácticamente invencible.

Estamos a cuatro meses de tener mayor claridad sobre quiénes aparecerán en las urnas, pero no deja de ser preocupante -por decir lo menos- que los habitantes de Metepec tengan en un escenario futuro, a la misma clase gobernante que ya tuvo oportunidad de gobernar -desde todos los partidos políticos posibles- durante los últimos quince años, y pese a todo, busquen retornar al despacho municipal.

No habrá una renovación generacional en las urnas. Y tampoco habrá nuevos proyectos ni nuevas ideas para gobernar. Ni siquiera los nuevos partidos políticos se vuelven opción, porque ya han sido cooptados por esa clase gobernante que se siente irreemplazable para la contienda electoral del 2027.

En medio de esa historia mal contada, se puede anticipar una campaña muy sucia, de ataques, medias verdades y noticias falsas, porque todos los aspirantes visibles tienen un desgaste político que esconder y pocas cosas positivas que presumir. Buscan administrar un botín, antes que construir un proyecto de gobierno que mejore los servicios públicos, las calles y las vialidades.

Y para colmo de males, lo que sucede en Metepec es una regla, y no la excepción, en el resto de los 124 municipios del Estado de México. Quizá por eso los votantes están cansados de una clase gobernante reciclada, sin importar que tengan más partidos políticos. Las opciones siguen siendo las mismas, tan malas como limitadas, con tantos negativos que se vota por el menos peor.

Y esta es la historia de cada tres años.