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El Manual de Maquiavelo 06-11-2020

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Francisco Ledesma / La e(lección) de Estados Unidos

El sistema político y democrático de Estados Unidos, a pesar de sus deficiencias estructurales, siempre se ha presentado como un proceso ejemplar frente al tercer mundo para legitimar su hegemonía ideológica y económica, bajo el argumento de que padecemos mayores rezagos, ya sea por un esquema institucional vulnerable, corrompible y austero, o por contar con un electorado sujeto a una estrategia clientelar para su toma de decisiones.

En medio de la incertidumbre que prevalece en los comicios presidenciales de Estados Unidos, el proceso democrático deja distintas lecciones que sin duda podrían replicarse a lo largo del mundo, y particularmente en México, durante las campañas del año próximo cuando se renueven gubernaturas, diputaciones federales y locales y presidentes municipales. Ahí, deberían tomar nota órganos electorales, partidos políticos, medios de comunicación, candidatos y votantes.

La indefinición por la que atraviesa la elección estadounidense deja de manifiesto la polarización política de los votantes. El discurso de las campañas alienta a una sociedad altamente dividida que muestra su descontento frente a la otredad, sin que se distingan posibles puntos de encuentro y consenso. Esa condición parece una calca mexicana del choque constante entre quienes defienden y se oponen a López Obrador, que han reducido la pugna al estigma entre chairos y fifis.

A diferencia de Estados Unidos, México no cuenta con un sistema bipartidista, sin embargo, se advierte que en casi todos los procesos electorales las preferencias podrían dividirse en sólo dos opciones, teniendo como enemigo a vencer en el discurso político a Morena. De ahí que, nadie descarte el entramado de grandes alianzas electorales que conciten al PRI, PAN y PRD.

Las encuestas han fallado nuevamente. Como ya ha pasado en México en elecciones pasadas, los estudios de preferencias electorales han dejado de ser infalibles. No hay pronósticos certeros en la definición de las elecciones.

Las redes sociales y las plataformas digitales marcan un paradigma de comunicación que ya forman parte de cualquier estrategia electoral. Ante la pandemia, será la arena digital más decisiva que los eventos masivos, que seguramente estarán restringidos. Ya no basta con tener las estructuras de electores más robustas, porque a la hora del voto la decisión se da en solitario.

Otra lección que arroja la campaña estadounidense, es la emergencia sanitaria por covid como eje central del discurso de las campañas. Unos para defender lo realizado en el cuidado de la salud y la reactivación económica; otros para acusar de negligencia y omisión al partido gobernante por los miles de muertos o los empleos perdidos durante los últimos meses.

Donald Trump fue el eje disruptivo de la campaña. Su defenestración o su reelección motivó a los votantes en un sentido u otro para decidir el futuro político de su país por los próximos cuatro años. En México, López Obrador volverá a ser el factor de decisión de los electores, para reivindicar a su partido o castigarlo en cada uno de los cargos de votación que estarán en disputa. Y con ello se decidirá el margen de maniobra que tendrá Andrés Manuel en San Lázaro y entre la mitad de las gubernaturas para el resto de su mandato.

Las deficiencias del sistema electoral se pondrán nuevamente a prueba. El desconocimiento de los resultados electorales cuando no favorecen a determinado candidato es un común denominador de la democracia mexicana, sin distingo de partidos políticos. En medio de la pandemia, la efervescencia electoral será la salida para olvidarse de los avatares sanitarios y económicos por los que atraviesa el país desde hace ocho meses.

La tenebra

Los partidos políticos no aprendieron la lección de 2018. PRI y PAN siguen cometiendo los mismos errores que los llevaron a la debacle electoral hace un par de años. Y Morena ha comenzado a replicar las pugnas internas que tanto criticaban del PRI, y que muchos de ellos mismos ya experimentaron en el casi desaparecido PRD.

 

 

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