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Ecléctica 18-08-21

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Qué le conviene al PRI en la LXI Legislatura Edomex

Israel Dávila

Las elecciones del pasado 6 de junio modificaron la geografía política del estado, lo que implicará un nuevo equilibrio de las fuerzas en el Poder Legislativo estatal.

A pesar de que sigue siendo la primera fuerza política en el estado, Morena ya no goza de la mayoría absoluta que le permitía aprobar o vetar iniciativas e incluso derogar leyes como lo hizo en la actual Legislatura con la Ley del ISSEMYM y con el Dictamen Único de Factibilidad (DUF), que en su momento fueron aprobados por un Congreso controlado por el PRI.

Los resultados electorales le dieron un respiro al PRI que recuperó muchos espacios gracias a la alianza que pactó con el PAN y con el PRD,  pues le permitió  ganar 14 de los 45 distritos, que contrastan con sólo un distrito ganado en el 2018.

El PRI tendrá en la LXI Legislatura mexiquense –que arranca funciones el 5 de septiembre– una bancada de 22 diputados -14 de mayoría y 8 de representación proporcional– y será el segundo grupo parlamentario más nutrido solo detrás de Morena que, teóricamente tendrá 25 legisladores –17 de mayoría y 8 de representación proporcional—,  pero en la práctica serán 29, pues cuatro diputados que llegan a través de las siglas de Nueva Alianza, se sumarán a la bancada del movimiento regeneración nacional.

El resto de los partidos tendrá una representación menos significativa: el PAN con 11 diputaciones; PT con 4, lo mismo que el PRD y con dos se quedarán PVEM y MC –si es que no hay cambios de última hora con alguna sentencia que emita el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación—.

Nueva Alianza tendrá solo una legisladora, que habrá que esperar si se declara independiente o se suma a alguna bancada, pues para ser reconocido como grupo parlamentario se requieren mínimo 2 diputaciones.

Con estas cifras, se anticipa que no habrá un grupo que controle el Congreso como ocurrió en esta Legislatura con Morena; o en las pasadas, donde el PRI dominaba ampliamente. Ahora, los grupos parlamentarios más numerosos están obligados a negociar.

Lo más lógico sería que Morena mantenga la alianza con PT y Nueva Alianza para llegar a 34 votos, y esperar si convence al PVEM y a MC de sumarse para lograr la mayoría simple de 38 votos, es decir, la mitad más uno en la Legislatura.

En esa lógica, el PRI encabezaría el otro bloque con sus 22 diputados más los 11 del PAN y 4 del PRD que fueron sus aliados electorales, para llegar a 37 votos, y negociar para ver si el PVEM o MC se unen a este grupo.

Bajo esa premisa, los votos del PVEM y de MC serían, durante toda la legislatura los más caros, pues ellos serían quienes inclinarían la balanza de un lado y del otro.

Pero ¿qué le conviene al PRI? Jugar a las vencidas con Morena en el Congreso y mantener los dos bloques o pactar, desde ahora con Morena, una co-gobernanza dentro del Legislativo, que les permita caminar sin ninguna dificultad, y aprobando lo que le conviene al gobernador Alfredo Del Mazo y al presidente Andrés Manuel López Obrador.

Si el PRI y Morena pactan, no necesitarán de nadie más. Como fuerzas mayoritarias podrían aprobar cuanta iniciativa les plazca, pues entre los dos juntan 51 votos de 75 posibles dentro del Congreso. Es decir, el PRI y Morena tendrían la mayoría simple y la mayoría calificada, asegurada.

Si pactan, podrían acordar la presidencia de la Junta de Coordinación Política solo entre ellos dos, sin permitir que otro partido pueda acceder a encabezar el órgano de gobierno de la Legislatura.

Entre los dos partidos también podrían negociar las posiciones de las dependencias legislativas y los nombramientos de magistrados, o funcionarios de órganos autónomos que se tengan que dar en los próximos tres años. También podrían aprobar un paquete fiscal que le beneficie tanto al gobernador, como al presidente y hasta los ayuntamientos que gobiernan.

En efecto,  habría un co-gobierno Morena-PRI al menos durante año y medio, antes del proceso electoral 2023, donde estará en juego la gubernatura, pero con el pacto signado desde antes, podrían garantizar la gobernabilidad del estado durante el primer año y medio del próximo gobernador,  gane quien gane.

Solo resta esperar a que se instale la legislatura y ver qué camino seguirá el tricolor.

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