Inicio Destacados Ecléctica 05-08-2020

Ecléctica 05-08-2020

219

Por Israel Dávila / El abandono de un partido exitoso

Para los miembros de Morena, el partido ha sido uno de los experimentos políticos más exitosos de todo el mundo, pues su crecimiento les permitió, en solo cuatro años, alcanzar la presidencia de la república, ganar un buen puñado de gubernaturas y convertirse en la primera fuerza política en casi todos los estados del país.

Parte de ese éxito fue la organización que durante años construyeron con tesón sus fundadores. Pero tras lograr la presidencia, su objetivo primario, pareciera que el partido fue abandonado.

Hoy Morena, como partido, luce extraviado, confrontado y desorganizado. Sus luchas internas le han impedido avanzar y preparar su primera elección como partido en el poder.

De seguir así, difícilmente podrán replicar los números obtenidos en 2018. Morena podrá ganar gubernaturas, diputaciones y ayuntamientos, como parte de la inercia de hace dos años y del desprestigio que persigue al resto de las fuerzas políticas, pero sin organización y disciplina, no pasarán de ser un experimento efímero que llegue a su fin en 2024.

Morena no debe atenerse únicamente a la figura de López Obrador pues también ha entrado en un proceso natural del desgaste en el ejercicio del poder. El partido debe rescatarse y reconstruirse nuevamente desde los cimientos.

En el Estado de México, todas las fuerzas políticas, con excepción de Morena, han iniciado trabajos de preparación tendientes a enfrentar de mejor manera el proceso comicial donde se renovará el Congreso local y los ayuntamientos.

Aquí, el partido que fundó López Obrador lleva dos años sin dirigencia; la estructura partidista ha quedado en el olvido y los grupos de poder únicamente se dedican a cuidar sus feudos.

No hay quien dirija y organice esfuerzos, ni quien se encargue de recuperar la estructura territorial para promoción de candidatos y la vigilancia de las casillas, a no ser que todo se apueste a que estructuras gubernamentales se desplieguen en campaña y el día de la jornada electoral.

Si no recomponen en lo inmediato, no solo detendrán el avance del partido sino retrocederán en su meta de alcanzar la gubernatura más importante y preciada del país en 2023.

En el resto de las fuerzas políticas en la entidad ya llevan un trecho andado en organización y preparación de los comicios venideros.

El PRI estatal renovó 124 de los 125 comités municipales y ahora ha entrado a una fase de conciliar las diferencias y lograr acuerdos entre las expresiones de cada municipio que les permitan consensuar planillas y fórmulas de unidad.

El PAN en el estado logró instrumentar un proceso de reconciliación entre todos los grupos y ha cortejado a políticos y organizaciones para conformar una gran alianza capaz de derrotar al morenaje en las elecciones.

El PRD mexiquense, quien estuvo al borde de la desaparición, hace intentos por dejar la terapia intensiva. Los pocos que quedan en el partido se han puesto de acuerdo para renovar su Consejo Estatal, las dirigencias municipales y hasta su dirigencia en la entidad antes de que concluya el mes.

Mientras que el Partido Verde y el del Trabajo que durante años fueron apéndices de otras fuerzas políticas, hoy tienen vida propia. Renovaron comités municipales, hicieron procesos de afiliación y su meta ya no es conservar el registro, sino ganar más espacios de poder en los municipios y representación en el Congreso.

Quedan poco más de diez meses para las elecciones y está comprobado que éstas no se ganan por decreto o con encuestas sino con trabajo.

 

Comentarios

comentarios