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Corriendo en círculos

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Por Juan Carlos Cartagena Abaurre

Toluca terminó hace una semana su participación oficial en el año. También el próximo 2 de diciembre se cumple un año de que José Manuel De la Torre llegó al banco de Toluca. 365 días después los resultados no han mejorado, no solo no se ha avanzado, sino que da la impresión que se ha retrocedido. La gran pregunta es: ¿Qué se ha hecho diferente para cambiar esa tendencia?

Contexto 2020
Un 2020 atípico, con sucesos que cambiarán el rumbo de la vida misma; el fútbol no fue la excepción. Toluca fue alcanzado por el daño colateral de la pandemia, dejando económicamente muy golpeado al club, de por sí austero en su presupuesto. El bochornoso caso del uniforme fue otro raspón severo en la imagen al equipo. Si algo faltaba, en lo futbolístico fue un año bastante pobre; sin liguilla en los equipos varonil y femenil de primera.

Presupuestos y obligaciones
La pandemia tomó en el peor momento a Toluca. Su base eran extranjeros con altos sueldos, la mayoría producto de la herencia maldita. Voltear a ver canteranos se volvió una obligación, aun cuando el trabajo en ese rubro no estaba consolidado.

Se buscó colocar jugadores para liberar nómina y deshacerse en el futuro de ellos, sin embargo fue lo que sigue de difícil. Por eso se vuelve de risa, que un jugador que no entró en planes todo el año, termine siendo uno de los cambios en el juego de repechaje. Esa es la señal más clara de lo que pasa en este equipo.

El presupuesto que maneja Toluca siempre había sido discreto con respecto a otros equipos, ya desde antes de la pandemia se vislumbraba austeridad. Con la suspensión del torneo y ausencia de público en la tribuna, entre otras cosas, el tema se agravó.

De mal en peor
Hace algunos años se criticaba a Toluca por traer extranjeros de perfil bajo y que no comulgaban con la idea de lo que debe tener una institución grande. Después llegaron los extranjeros caros pero poco rentables (difíciles de colocar). Hoy, los extranjeros que llegaron de otras ligas ni siquiera juegan. La toma de decisiones sigue siendo errónea.

Chepo: un strike cantado
Llegó por orden suprema, se fue con ánimos bastante subidos de tono. José Manuel De la Torre nunca tuvo la mejor relación con directivos y jugadores. El proceso inició mal y así terminó. Su puesto fue el único al que la pandemia le ayudó, pues las 10 jornadas del torneo cancelado lo empinaban a una crisis. Su fuero era el alto costo de su cláusula de rescisión, misma que no creo se haya firmado en “letras chiquitas”.

Contraten un proyecto
Nombres van y vienen. Las cartas se tiran y recogen; es la época de la especulación, del estira y afloja. La próxima semana será clave, entre lunes y martes se tomará la decisión final. Está muy claro que hoy, aunque el nombre de DT no es lo de menos, es muy importante contratar un proyecto. De nada servirá un piloto, sin un plan de vuelo el equipo sigue a la deriva, con amplia posibilidad de un aterrizaje forzoso nuevamente. Da la impresión que las decisiones se toman como un juego de dados, en el que cada turno representa una oportunidad de adquirir propiedades y avanzar en su juego personal.

Conclusión
Hace un año los aficionados al Toluca tenían incertidumbre sobre el nuevo entrenador, los refuerzos, los patrocinadores; hoy, las dudas siguen en el mismo o sitio. Esta plana, en unas cuantas líneas, ha puesto sobre la mesa varias decisiones erróneas que van directos a la responsabilidad de otro año de fracasos. La toma de decisiones involucra a más personas de las que debería, no solo alentando la capacidad de reacción sino involucrando luchas de ego que han perjudicado al equipo.

La próxima semana volvemos al inicio, luego de 365 días estamos donde empezamos, solamente con más urgencia de resultados y triunfos. Mientras no exista plan de vuelo, proyecto que se respete a largo plazo, el Toluca seguirá corriendo en círculos.

Gracias por leerme y jugar conmigo.

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