Toluca, Edomex; 11 de septiembre de 2026.- Juana Elizabeth Peñaloza volvió a las andadas. La alcaldesa de El Oro fue interceptada por pobladores aurenses, quienes acudieron al Salón de Cabildos para reclamarle la venta ilegal de jales mineros, la deficiencia de servicios públicos, la ausencia de obras de infraestructura y el incumplimiento de acuerdos con delegados municipales. Cuando la reunión transcurría, la presidenta municipal se levantó e intentó huir por la puerta trasera. Mala idea: los habitantes la rodearon y la obligaron a regresar al encuentro. La tensión social nuevamente advierte con elevarse, por la omisión de la autoridad municipal.
Dicen los que saben, que Peñaloza vive en Metepec, alejada de la tierra que pidió gobernar. Acude de manera esporádica a El Oro, ya sea para atender las sesiones de cabildos o eventos públicos a los que asisten funcionarios estatales. De ahí, podría explicarse su desapego y desconocimiento de lo que ocurre en el municipio. La incógnita es, ¿cómo se puede gobernar un municipio a distancia? Y ¿qué debe suceder para que alguien asuma la responsabilidad política?
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Inés Mendiola Delgadillo, suplente de Nancy Nápoles -alcaldesa de Tenancingo-, habría sido destituida de su encargo como directora de Promoción y Rescate del Patrimonio Cultural. La remoción ocurre semanas después de que marcó distancia con la presidenta municipal, acusada de fingir su autosecuestro. En el tablero político, se especula además que, Mendiola aspira hasta el último momento con la posibilidad de asumir el cargo de alcaldesa, en caso de que Nápoles quede fuera por azares del destino de la presidencia municipal.
A propósito de Tenancingo, llama la atención el activismo político de Arturo Hernández Tapia, actual diputado federal, y quien ya agotó todas sus oportunidades de reelección en el cargo. Lleva ocho años como legislador federal. El oriundo de Tonatico, ha comenzado a recorrer su distrito como nunca antes, con organizaciones sociales, instituciones académicas y gobiernos municipales. Al parecer, ya tiene en su cálculo electoral saltar a la diputación local. Sólo que ese distrito está siglado actualmente para el PVEM.
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Enrique Vargas ha intensificado una narrativa profunda para hacer creer que toda su riqueza personal es producto de su actividad empresarial. Nada al amparo del poder, presume. Es bisnieto de empresarios, remarca en su discurso. “Yo no quiero un México donde con 200 pesos se puede salir adelante porque es pura mentira”, afirma. En el fondo del escenario: se observan a sus seguidores, mientras él se dispone a rifarles licuadoras, hornos de microondas y parrillas. Sólo no vayan a pensar que el populismo también alcanza a las derechas.
