Redacción
Ciudad de México, 11 de julio de 2026.- La muerte de Kenzo, el tigre de Bengala que escapó de un centro de resguardo en Tepetlaoxtoc a finales de junio, fue consecuencia de una hemorragia masiva provocada por un impacto de arma de fuego en la cabeza, confirmó el informe macroscópico preliminar de la necropsia elaborado por especialistas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).
A través de un comunicado conjunto, la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) y la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) informaron que ya recibieron el estudio post mortem practicado por el Departamento de Patología de la Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia de la UNAM, el cual establece las causas preliminares del fallecimiento del felino ocurrido el pasado 2 de julio, durante el operativo para su captura.
De acuerdo con el documento, Kenzo era un macho de aproximadamente dos años de edad, con un peso de 116.2 kilogramos y una longitud de 2.36 metros, de la nariz a la punta de la cola.
El análisis concluye que el ejemplar murió por una broncoaspiración de sangre derivada de una hemorragia ocasionada por un impacto de bala en la región frontal de la cabeza, cerca del párpado derecho. La trayectoria del proyectil atravesó el párpado superior derecho y continuó por el paladar blando.
Además del disparo, los especialistas identificaron otras lesiones compatibles con proyectiles de arma de fuego, entre ellas una que coincide con la ubicación del microchip de identificación del animal, así como una herida lacerante de 11 centímetros de longitud en la cola.
Semarnat y Profepa precisaron que el estudio difundido corresponde únicamente a la evaluación macroscópica, por lo que la UNAM realizará posteriormente un examen histopatológico que permitirá complementar el diagnóstico y ofrecer un mayor detalle microscópico sobre las lesiones encontradas.
El tigre escapó el 27 de junio del centro Animal Experience México, un Predio o Instalación que Maneja Vida Silvestre (PIMVS) ubicado en la comunidad de San Bernardo Tlalmimilolpan. Su fuga originó un amplio operativo en el que participaron autoridades municipales, estatales y federales, además de personal especializado en fauna silvestre.
Durante cinco días, brigadas recorrieron barrancas y zonas boscosas con apoyo de drones, binomios caninos y veterinarios, mientras las autoridades exhortaban a la población a mantenerse resguardada y reportar cualquier avistamiento del felino.
La mañana del 2 de julio, las autoridades anunciaron que el ejemplar había sido localizado y capturado mediante sedación. Sin embargo, horas más tarde, Profepa confirmó que el animal había fallecido durante las maniobras.
