Francisco Ledesma / De sepulturera a resucitadora
Cristina Ruiz no pretende ser la sepulturera del priísmo mexiquense, por lo que ha emprendido la encomienda de ser la resucitadora al partido en desahucio. El PRI, es el partido con mayores negativos en el país, pero significativamente en el Estado de México ha logrado mantener un voto duro de un millón 500 mil mexiquenses durante las últimas dos décadas, lo que hace que el ánimo de su militancia pueda resurgir como la oposición más robusta hacia Morena.
La dirigente priísta asume que no tiene la ascendencia política de sus antecesores. La razón es muy simple: no cuenta con un gobierno estatal que la arrope política y financieramente. Mientras que su ascenso en el priísmo local, fue producto de una decisión de una dirigencia nacional que ha sido ciega y sorda con los mexiquenses; y no de la incidencia del gobernador en turno.
Cuando faltan once meses para la elección de 2027, Cristina Ruiz ha tocado la puerta y ha llamado al teléfono de exalcaldes y exdiputados, de esos que ganaron las elecciones de 2009 a 2015, y quienes pueden con su liderazgo, darle una bocanada de oxígeno para quien parece asfixiarse en un parpadeo.
Son los “mismos de siempre”, sí, pero a la dirigencia estatal le resulta urgente e indispensable saber quiénes todavía se identifican con las causas del partido, antes de que salten -como chapulines- a otras alternativas políticas entusiasmados por las promesas electorales de ser candidatos o candidatas.
Ruiz Sandoval, promete candidaturas en lo privado, pero sobre todo convoca al piso parejo en lo público. Hay que creerle la mitad, y remitirse a la más reciente renovación de los comités municipales, donde el priísmo tomó un poco de las viejas prácticas para resolver diferencias, e imponer las candidaturas únicas.
Desde entonces, la senadora tricolor apostó por la ascendencia política de los exalcaldes, esos que tienen nostalgia por los cacicazgos del partido. Porque ahí, Cristina Ruiz puede ir conquistando liderazgo, desde la base territorial de quienes ya gobernaron, de quienes ya ganaron, y también de quienes ya perdieron.
El PRI no será la primera fuerza política del 2027. Tampoco tendrá la bancada legislativa de contrapesos políticos. Mucho menos podrá pensar en ser competitivo en la zona oriente. Su objetivo político es otro: recuperar municipios, volverse opción donde Morena ha sido un escándalo, tener una bancada más numerosa, pero también más articulada y más leal consigo misma.
El domingo, el PRI habrá de presentar a los Defensores de México. Ahí, la apuesta de la dirigencia estatal es dar un golpe de autoridad, para saber quiénes tienen aspiraciones para el año entrante, quiénes marcarán distancia del trapecismo político, quiénes están dispuestos a perder para seguir vivos.
Quienes se presenten el domingo, tendrán muchos riesgos por delante. Saber que hay dos o más aspirantes por municipio o distrito, y que hoy como ayer, deberán aceptar las reglas del “dedazo” y el “palomeo”. Estar conscientes de que una alianza electoral reduce sus posibilidades de ser candidatos. Someterse a las reglas minuciosas de la paridad y las acciones afirmativas como condicionantes para ceder espacios de competencia electoral. Y más complejo aún, asumir que competir contra Morena, es ir contra el aparato de estado que ellos diseñaron y que les dieron triunfos sin esfuerzo durante largo aliento.
El escenario parece desolador, porque tienen todos los factores en su contra, pero aún así, sus aspiraciones los hacen registrarse en un proceso incierto, enfundarse la chamarra roja, ser parte del escarnio público y la viralidad que inundan a las redes sociales, pero como decía el clásico de Atlacomulco, a quien no le guste el calor, que no se acerque a la cocina.
Los priístas que veremos en la jornada dominical son en la práctica, más fieles que los aficionados necaxistas que asisten al estadio Azteca cuando los ahora hidrocálidos regresan a casa y rememoran las glorias de la década de los noventa.
La tenebra
A tres años de que la gobernadora Delfina Gómez recibió su constancia de mayoría, ¿qué promesas de campaña ya se cumplieron? ¿cuáles tienen un alto grado de satisfacción? ¿y cuáles de plano deben irse guardando debajo de la alfombra?
