A un año del paro en la UAEMex, estudiantes de Ciencias Políticas reconstruyen la memoria colectiva del movimiento

Redacción

Toluca, Edomex; 9 de junio de 2026.- A poco más de un año del paro estudiantil que sacudió a la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEMex) durante 2025, estudiantes de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales (FCPyS) presentaron los resultados de un estudio de opinión pública que busca reconstruir la memoria colectiva de uno de los acontecimientos más trascendentes en la historia reciente de la institución.

El ejercicio académico partió de una premisa fundamental: los acontecimientos sociales no sólo se explican por los hechos documentados, sino también por la manera en que son interpretados y vividos por quienes participaron en ellos. Bajo esa lógica, estudiantes realizaron una encuesta representativa entre la comunidad universitaria y desarrollaron grupos de enfoque para recuperar experiencias, emociones y testimonios vinculados con el movimiento.

Durante la presentación de resultados, se destacó que el paro estudiantil de 2025 marcó a toda una generación universitaria tras más de cuatro meses de movilizaciones que derivaron en la renuncia del entonces rector Carlos Barrera Díaz, y abrieron el debate sobre la implementación del voto universal para la elección de autoridades universitarias.

Los investigadores señalaron que, aunque existen documentos institucionales, fotografías, registros digitales e incluso referencias en plataformas colaborativas como Wikipedia, estos materiales no alcanzan a explicar por completo la dimensión humana de lo ocurrido. Por ello, el propósito del estudio fue construir una memoria desde la propia comunidad estudiantil.

La investigación consideró una población de mil 326 estudiantes de licenciatura y posgrado de la FCPyS y se realizó mediante una muestra estratificada proporcional de 301 alumnos, levantada el 7 de mayo de 2026.

Entre los principales hallazgos destaca que predomina una visión compleja y matizada sobre el movimiento. La mayoría de los estudiantes considera que el paro fue más que una confrontación entre dos posiciones opuestas y reconocen que el conflicto estuvo marcado por diversas posturas e intereses dentro de la comunidad universitaria.

Sin embargo, el estudio también revela secuelas importantes. Cerca de seis de cada diez estudiantes consideran que la facultad quedó más dividida después del conflicto, mientras que entre quienes fueron consultados específicamente sobre la cohesión comunitaria, el 85 por ciento afirmó percibir una comunidad más fragmentada tras el paro.

Asimismo, la mayoría de los encuestados calificó la comunicación durante el conflicto como confusa, insuficiente o polarizada. Las redes sociales se consolidaron como la principal fuente de información para dar seguimiento a los acontecimientos.

La participación en el movimiento también presentó diferencias entre programas académicos. Los mayores niveles de involucramiento se registraron en la Licenciatura en Sociología, con 82 por ciento; seguida de Comunicación con 68 por ciento; Gestión de la Información en Redes Sociales con 55 por ciento; Ciencias Políticas con 42 por ciento, y estudiantes de posgrado con 28 por ciento.

Respecto al cumplimiento de los objetivos del paro, las opiniones se mostraron divididas. El 53.1 por ciento consideró que las demandas no se lograron; el 28.1 por ciento opinó que sólo se alcanzaron parcialmente; y únicamente el 18.8 por ciento sostuvo que los objetivos sí fueron cumplidos.

Los grupos de enfoque permitieron profundizar en aspectos que las cifras no reflejan. Entre los testimonios recopilados aparece la percepción de que el movimiento no surgió exclusivamente por la difusión de un audio que detonó la protesta, sino que fue consecuencia de inconformidades acumuladas, problemas no atendidos y la ausencia de respuestas institucionales claras.

Los participantes identificaron la marcha hacia Rectoría como uno de los momentos fundacionales del movimiento. Recordaron que, conforme avanzaba el contingente y recibía muestras de apoyo, se transformaron las emociones y la percepción sobre la capacidad de organización de la comunidad estudiantil.

También coincidieron en que las demandas iniciales buscaban abrir espacios de diálogo y obtener respuestas institucionales. Con el paso de las semanas surgieron diferencias internas que se reflejaron en la elaboración del pliego petitorio y en los procesos de toma de decisiones, generando tensiones, incertidumbre y, eventualmente, desunión entre distintos sectores universitarios.

Como conclusión, los responsables del estudio señalaron que el paro estudiantil debe entenderse no sólo como un movimiento político, sino como una experiencia humana de organización colectiva que dejó aprendizajes para toda la universidad. «Ser universitario implica una vida constante de lucha, aprendizaje y construcción de conocimiento», señalaron, al tiempo que consideraron que la movilización de 2025 representa una enseñanza que seguirá influyendo en la vida institucional de la UAEMex durante los próximos años.