El Manual de Valdano 25-05-2026

Francisco Ledesma / La décima copa de lo incierto

Llegó la décima. Contra todo pronóstico y en las circunstancias menos favorables Cruz Azul ganó el décimo campeonato de la Liga MX. Lleva dos años consecutivos siendo el equipo más ganador, el que más puntos suma, pero en condiciones que parecen inverosímiles, sacadas de una tragicomedia para sobreponerse a la adversidad por temas deportivos, corporativos y hasta de drama extrema.

Al inicio del torneo, la máquina celeste tuvo un arranque incierto. Paradojas del destino, debió mudarse de casa, desalojado de Ciudad Universitaria. Encontró acomodo en el estadio Cuauhtémoc de Puebla. Una vez resuelta la cancha donde jugaría de local, Cruz Azul afrontó nuevos desafíos.

Su portero titular se encontraba lesionado, a causa de una jugada temeraria de Carrasquilla. Por decisión del director técnico Nicolás Larcamón, salieron del equipo dos emblemas recientes: Ignacio Rivero y Ángel Sepúlveda. Con una afición que reclamaba esa toma de decisiones, el estratega argentino tuvo un comienzo de torneo prometedor. Paradela y Palavecino jugaban por nota.

Peleaba el liderato con las Chivas del Guadalajara, a quienes derrotó en temporada regular y en liguilla, con y sin seleccionados. Como parte de una malaria extinta, los celestes se sacudieron a sus fantasmas desde la época de Martín Anselmi. Y confirmó su buen momento en los primeros dos tercios de la temporada. Competía con jerarquía en Concachampions y Liga MX.

Entrada la Semana Santa, la maquinola cargó su propia cruz. Acumulaba semanas sin triunfo. Vino la eliminación en el torneo de la Confederación. Cayó al cuarto lugar de la Liga. Y Cruz Azul, acostumbrado a la vertiginosidad de una montaña rusa, tomó la decisión de destituir a Larcamón, faltando una jornada para finalizar el torneo regular. De esas historias que sólo tienen cabida para un equipo acostumbrado al melodrama, y protagonista siempre de lo incierto.

De la mano (y no precisamente de la “muertiña”) de Joel Huiqui, Cruz Azul ganó el premio por el millón de dólares al vencer a Necaxa en la última jornada. Y en la liguilla, ganó cuatro juegos y empató dos más. Hasta ahora invicto en su corta historia, pero también campeón de la Liga MX.

Una liguilla compleja. Jugó de local en el estadio Azteca y en la Ciudad de los Deportes. Compitió sin ataque frontal porque sus dos centros delanteros estaban lesionados: Fernández e Ibáñez veían la hazaña desde la banca. Y entonces, Cruz Azul debió resolver los partidos con anotadores desde todas las zonas posibles. Ebere, Paradela, Rotondi y Palavecino, tenían la misión de anotar, a pesar de no ser el delantero matón que exige un equipo con “casta de campeón”.

El camino no fue sencillo, pero quizá sí fue el más cómodo. Porque el bicampeón defensor no pudo con dos torneos, y cedió la corona de forma anticipada. Porque las Chivas llegaron mermadas sin seleccionados. Porque los equipos de Monterrey marcaron el fracaso y el ridículo del torneo. Porque América no pudo ni con diez penales a su favor. Y el único obstáculo resultaría Keylor Navas que jugaba por diez jugadores en la oncena de los Pumas.

El estilo de Raúl Arias resultaría vistoso comparado con la pizarra de Efraín Juárez que apostó por llegar a los penales, como lo hizo Costa Rica en el Mundial de Brasil 2014 cuando se enfrentó a Países Bajos. Sólo que no contaba con un cansancio inocultable en la defensa universitaria.

Agobiados por el ataque celeste, fueron presa de su propio esquema. El autogol de Duarte y la genialidad de Rotondi -verdugo de otras derrotas celestes en serie final- determinaron el destino de la Liga MX.

Otra vez Cruz Azul levantando otro campeonato en Ciudad Universitaria -como ocurrió en la Concachampions de 2025-, para acumular hazañas recientes, y no andar buscando en recuerdos que se esfuman de la memoria de una quinceañera que está cerca de ser mayor de edad.

Viene el Mundial 2026 con 48 selecciones, más de 100 partidos. Pero de aquí al 11 de junio, la nación celeste puede festejar la décima. Una cifra que marca distancia de León, Tigres, Pachuca y Pumas.

La tenebra

Salieron celestes en más de una veintena de ciudades del país. No crean que sólo se puede festejar enfrente de una tienda con emblema de tecolotes.