El Manual de Maquiavelo 08-05-2026

Francisco Ledesma / Entre Cien-Fuegos y Crescencio

Si uno indaga en la carrera militar de Cristóbal Castañeda, identifica que cuando el priísta Enrique Peña Nieto asume la Presidencia de México, el hoy secretario de Seguridad del Estado de México fue designado director general adjunto de negocios en Banjército; cargo que ocupó entre diciembre de 2012 y febrero de 2015. Eran los tiempos en que la Secretaría de la Defensa Nacional era encabezada por Salvador Cienfuegos Zepeda, acusado por los Estados Unidos de presuntos actos de narcotráfico entre diciembre de 2015 y febrero de 2017.

Cienfuegos Zepeda presuntamente colaboraba con el grupo denominado H-2 que opera en los estados de Nayarit y Sinaloa, así como ciudades estadounidenses como Los Ángeles, Las Vegas y Nueva York.

Coincide coyunturalmente que, tras la victoria del priísta Quirino Ordaz para la gubernatura de Sinaloa, Cristóbal Castañeda deja su encargo en Banjército, para ser designado subsecretario de seguridad pública del estado, por recomendación de su jefe superior jerárquico, Salvador Cienfuegos.

En esa encomienda duró casi dos años, de enero de 2017 a diciembre de 2018, cuando Castañeda Camarillo es ascendido al cargo de secretario de Seguridad Pública, en el mes que ocurría la alternancia política presidencial, tras el ascenso al poder del morenista Andrés Manuel López Obrador.

Para entonces, el secretario de la Defensa Nacional era Luis Crescencio Sandoval, quien lo recomendó años más tarde con Delfina Gómez, para ser nombrado secretario de seguridad del Edomex.

Mientras la carrera civil de Cristóbal Castañeda iba en ascenso, su último jefe militar fue detenido en octubre de 2020, en los Estados Unidos, al arribar al Aeropuerto Internacional de Los Ángeles por petición de la Administración para el Control de Drogas (DEA, por sus siglas en inglés). Semanas después, el exmando militar fue devuelto a México por petición del gobierno de López Obrador.

Tres meses más tarde, México exoneró al exsecretario Salvador Cienfuegos, sin llevar a cabo un juicio y advirtió a sus aliados estadounidenses de intentar perjudicarlo sin evidencia. El carpetazo a las acusaciones ocurrió seis meses antes de la elección por la gubernatura de Sinaloa, donde resultó ganador Rubén Rocha Moya, quien ratificará en el cargo a Cristóbal Castañeda, incluso antes de tomar protesta como mandatario estatal. La suerte estaba echada.

Bajo el mando de Cristóbal Castañeda en la Policía Estatal, transcurrieron las votaciones donde se advirtió desde hace una década que hubo una operación abierta del crimen organizado para intimidar a candidatos y operadores electorales de la oposición, y con ello facilitar el triunfo de Rubén Rocha.

El gobernador saliente, Quirino Ordaz sería designado embajador de México en España, el país de residencia del priísta Enrique Peña Nieto.

Por su parte, Cristóbal Castañeda, arribó a Toluca en marzo de 2024, donde se integró como asesor de seguridad en las Mesas de Paz que encabeza Delfina Gómez. Cuatro meses más tarde, fue designado secretario de Seguridad en sustitución de Andrés Andrade, víctima del fuego amigo, derivado de sus vínculos personales con Audomaro Martínez Zepeda.

Hoy Cristóbal Castañeda es pieza clave de la estrategia de seguridad en la entidad más poblada del país. En términos operativos, encabeza el mando único puesto en marcha en diez municipios del territorio estatal, donde comparte la toma de decisiones con el gobierno federal y las fiscalías general de la república y del estado de México.

La tenebra

A pesar de su trayectoria civil de los últimos diez años, resulta extraño -por decir lo menos- que nadie en el bloque opositor haya fijado una postura, con todo y que desde el Congreso local el PRI preside la Comisión de Seguridad Pública. Tampoco ha habido conferencia semanal. Todo es silencio, quizá complacencia.