Toluca, Edomex; 26 de marzo de 2026.- Desde el Senado de la República, donde durante las últimas horas se discutió el Plan B de la reforma electoral, los senadores mexiquenses piensan y operan de manera permanente en la toma de decisiones de los comicios de 2027. Más allá de las reglas del juego, lo que está en su ambición es en consolidar su grupo político, y desde tres aceras diferentes construir un proyecto de mediano plazo. Sin embargo, es una posición que reclaman -y en algunos casos vienen ejerciendo- desde hace varias elecciones.
Higinio Martínez, líder del grupo político Mexiquenses de Corazón, ha ejercido al interior de morena su ascendencia política desde 2018. Con el boom morenista, Higinio se convirtió en un factor de decisión en el reparto de candidaturas a alcaldes y diputados locales. Con el ascenso a la gubernatura de Delfina Gómez, la figura de Higinio se ha desplazado, pero no ha desaparecido. Su regreso al Senado, sólo tiene una explicación: ejercer presión política hacia el 2027.
El panista Enrique Vargas se ha erigido como un liderazgo que impone condiciones para otorgar candidaturas a su círculo político. Desde ahí, ha alcanzado una ascendencia, incluso, a nivel nacional. Sin embargo, las derrotas electorales que acumula el PAN desde 2016 a la fecha, también habla de la impericia política y la defenestración personal al interior de su propio partido. Pero en esa falta de autocrítica, poco importa los pésimos resultados. Vargas asume que su posición de senador, le otorga facultades partidistas.
La dirigente estatal priísta Cristina Ruiz ha asumido un liderazgo por imposición de Alejandro Moreno desde 2021. Ya en 2024, desempeñó un cargo en la designación de candidaturas, que le permitió repartir postulaciones y cobrar facturas políticas tras las elecciones. Sin una resistencia interna, la naucalpense se alista para delinear la ruta de las candidaturas que estarán en juego en 2027. Con antelación, la renovación de sus comités municipales, fue un laboratorio de la toma de decisiones desde la cúpula partidista.
Higinio Martínez, Enrique Vargas y Cristina Ruiz tiene un denominador común, aspiran a la candidatura por la gubernatura del Estado de México, aunque por las condiciones electorales propias, algunos reconozcan que no tienen la mínima posibilidad para ganar, quizá sólo buscan aparecer en la boleta electoral como parte de un anecdotario personal y de alimentar el ego político. Lo cierto es que, desde el Senado de la República, se definirá en gran medida, el futuro electoral del Estado de México para el año entrante.
Falta por ver, cómo se mueven las fuerzas internas de sus partidos. También se ha demostrado que los tres senadores arrastran un lastre político con amplios negativos. No todo es el reflector que causa el Senado de la República. En los municipios mexiquenses la realidad es muy distinta, fuera de la burbuja que ocasiona despachar desde el Paseo de la Reforma, que nada se le parece a las comunidades más alejadas de los municipios más rezagados de la entidad.
