El Manual de Maquiavelo 09-01-2026

Francisco Ledesma / El descontento al Hoy No Circula

Tener un automóvil se ha convertido en un lujo, o mejor dicho, en una fuente de impuestos altamente costosa para su propietario pero de altos beneficios fiscales para la clase gobernante. Y pese a ello, las autoridades gubernamentales hacen muy poco, o casi nada, para eficientar y mejorar las condiciones de movilidad en el transporte público para transitar en las grandes ciudades.

A partir del pasado 1 de enero, entró en vigor la aplicación del programa Hoy No Circula en el Valle de Toluca, lo que ha generado una profunda preocupación y un mayúsculo descontento entre los propietarios de automóviles, que refleja en su conjunto lo complejo, que administrativamente hoy, representa tener un vehículo; y a pesar de todo, la incertidumbre de no poder usarlo libremente.

Quien hoy, aspire a comprar un automóvil nuevo, de entrada deberá estar dispuesto a pagar el impuesto al valor agregado; y antes de sacarlo de la agencia, deberá tomar en cuenta pagar los derechos del emplacamiento, lo que le permitirá además obtener la tarjeta de circulación correspondiente. Ahí ya tenemos la primera contribución fiscal en la adquisición del vehículo.

Una vez que ha estrenado su automóvil, contará con sesenta días para realizar la verificación vehicular. Por tratarse de una unidad nueva, aspira a obtener -por única ocasión- un holograma doble 0, que le permitirá circular dos años a partir de la fecha de la facturación del automóvil. A partir del tercer año, la verificación deberá realizarse cada seis meses. Aquí la segunda contribución.

A partir del segundo año, el propietario del automóvil deberá pagar la tenencia vehicular, en caso de que la unidad tenga un valor factura es superior a los 638 mil pesos; o bien, pagar el refrendo del automóvil con un costo de 990 pesos, para todos los vehículos con un costo inferior. Una tercera contribución.

En el Estado de México, también deberá considerarse un proceso de reemplacamiento cada cinco años a partir de su fecha de expedición. Esto representa una contribución adicional, con el transcurrir de los años.

A estos gastos gubernamentales, habrá que sumar otros elementos como el servicio del automóvil cada determinado kilometraje o cada año; además del seguro del mismo, que ya es un requisito fundamental para circular.

Con todos estos requerimientos cumplidos y gastos erogados, en caso de que el automóvil tenga un holograma 1 o 2, existe la obligación de restringir la circulación vehicular una vez a la semana; y un sábado de cada mes.

Y en caso de que, las autoridades ambientales, decidan activar una contingencia ambiental, sin importar el holograma que se tenga -incluido que el automóvil sea nuevo-, se deberá dejar de circular conforme al engomado del mismo.

Mucho se cuestiona, en el descontento social, que sólo se trata de una medida recaudatoria, cuyos efectos positivos en el ambiente son poco tangibles; mientras dejan de explorarse otras alternativas o acciones que permitan mitigar emisiones contaminantes como las industrias, la aviación y la pirotecnia.

El escenario se vuelve más lacerante, cuando las alternativas de movilidad son complejas, ya que los tiempos de traslado pueden hasta triplicarse, en comparación con el uso de un automóvil particular; sin contar que el diseño de las rutas obligará a trasbordar dos o tres unidades para llegar al destino. Y habría que sumar otros aspectos como la circulación de taxis colectivos que son tolerados, pero no regulados, y que son la única alternativa de movilidad entre municipios metropolitanos. Lo que incentiva, nuevamente, el uso del automóvil, a pesar de su elevado costo y burocrático cumplimiento para circular.

Esta es la realidad de las grandes ciudades, en la que Toluca y su zona metropolitana ha ingresado con toda formalidad, con la aplicación del Hoy No Circula, una condición que difícilmente será solución para mejorar las condiciones ambientales de la ciudad; y ahora, restringirá la circulación de vehículos particulares, para sortear la movilidad en el transporte público.

La tenebra

A los impuestos oficiales, hay que agregar la cuota irregular que se cobra en los verificentros para que todos los automóviles puedan dar el “brinco” y obtener su holograma vehicular; o bien, las “mordidas” para evitar que los agentes de tránsito infraccionen a quienes no puedan circular por la ciudad.