Francisco Ledesma / ¿Ser senador, para qué?
Aun cuando la responsabilidad política y legal de un senador, debiera ser el debate parlamentario y la agenda nacional, en la coyuntura actual, los senadores mexiquenses están más concentrados en consolidar una supuesta ascendencia política -y ejercer un cacicazgo- sobre los municipios que alguna vez gobernaron, y con vehemencia mantienen un interés por controlar política, presupuestal y electoralmente un territorio como si fuese una propiedad personal.
Quien hoy toma mayor relevancia en esa ecuación es Higinio Martínez, senador con licencia, que ha anunciado su retorno a la Cámara Alta, pero no necesariamente porque tenga una agenda legislativa que trasciende. Su interés y el de su grupo político, pretende mandar un mensaje de reivindicación a su liderazgo en la víspera de las definiciones electorales.
Desde su escaño senatorial, aspira por un lado a reconocer las lealtades de quienes se mantienen firmes en su grupo político. Y hacia adelante, buscar que estos actores políticos tengan las posibilidades de entrar en competencia electoral para 2027, y una vez en el ejercicio del poder, fortalecer su círculo cercano y de influencia. Ejercer un freno y contrapeso al interior de Morena.
Pero no es el único caso, cuya ambición personal, lo distrae de lo sustancial que debería representar el encargo de senador ahora que se reincorpore a sus tareas legislativas, las cuales abandonó en medio de la elección judicial pasada.
Ahí está el caso de Mariela Gutiérrez, exalcaldesa de Tecámac, quien ha tomado la relevancia política como nunca antes, pero no por su desempeño legislativo. Su aparición mediática está vinculada directamente con sus diferendos con la alcaldesa Rosa Wong, por el control político y financiero del Ayuntamiento.
Mariela Gutiérrez tenía a su disposición un puñado de funcionarios que cobraban en el gobierno municipal, y que recientemente han sido despedidos, lo que ha generado un descontento para su grupo político. Hoy su mayor interés está en las elecciones de 2027, para instalar alguien afín a sus pretensiones personales.
Nadie puede recordar alguna iniciativa de relevancia de Gutiérrez Escalante, durante el año que ha ejercido como senadora, pero asumió equivocadamente que esa condición, le daba potestad sobre su sucesora en el Ayuntamiento.
Lo mismo pasa con Enrique Vargas, quien no habían pasado ni seis meses de haber asumido como senador -el cual obtuvo gracias a los votos del PRI por medio de la alianza opositora-, cuando ya había anunciado su aspiración por ser candidato a presidente municipal de Huixquilucan; cargo que ya ejerció entre 2016 y 2021; y que heredó para su esposa Romina Contreras, hoy en funciones.
La agenda pública de Vargas está repleta de eventos políticos en Huixquilucan, inaugurando obras, enarbolando discursos, entregando programas y cooptando liderazgos sociales. Si se pudiera hacer un análisis de cuántos municipios ha visitado durante su primer año como senador, podría concluirse que Huixquilucan, también Huixquilucan, y al final, Huixquilucan.
Para cerrar el listado está Cristina Ruiz, que hoy ejerce como dirigente del PRI en el Estado de México. Aunque con un mayor protagonismo legislativo, gracias a su vínculo con Alejandro Moreno Cárdenas, la presidenta priísta hoy está más interesada en las candidaturas del 2027, que en su agenda parlamentaria, la cual se concentra en la crítica permanente al gobierno en turno.
Ruiz sí recorre más municipios mexiquenses, pero no por un interés parlamentario. Lo hace para ganar lealtades políticas entre una militancia que la conoce poco, y la reconoce aún menos. Busca simpatías para evitar una mayor desbandada política de la que ya padece el priísmo durante los últimos años.
El recorrido de Cristina Ruiz es ajeno a su labor como senadora. Sus giras son con fines electoreros para reivindicar un liderazgo que se ganó producto de la imposición de la dirigencia nacional.
Esa es la dura realidad de los senadores mexiquenses, su escasa aportación parlamentaria y sus deseos de mantener controles políticos ajenos a su encargo legislativo. Y en esa ambición, todos son iguales.
La tenebra
¿Alguien creyó lo de los 125 informes municipales? Ahora hay que aguantar otros 125 de los DIF locales; y hay quien ha pretendido inventar hasta informes de los institutos del deporte. La promoción personalizada se ha desatado.
