Francisco Ledesma / Incentivos para votar
Incentivar la
participación en cualquier tipo de votación es una tarea primordial, y esto es
posible cuando los electores encuentran estímulos, desde los clientelares hasta
los de identidad ideológica, o la aspiración democrática de su entorno. Hoy,
ante una elección indefinida e inédita, la renovación de la rectoría de la
Universidad Autónoma del Estado de México (UAEMex), debe asumir que el voto universal
de estudiantes, docentes y administrativos sí cuenta, y que será determinante
para elegir a la primera rectora de la institución.
Habrá que preguntarse a
quién podría convenir desalentar la participación de la comunidad
universitaria, cuando se tiene una percepción errónea de que la decisión electiva
es una facultad exclusiva de los consejeros universitarios. Por el contrario,
el sentido del sufragio de quienes integran el Consejo Universitario estará
orientado a partir de la votación emitida en sus espacios académicos.
Hoy, es imprescindible
que la comunidad estudiantil cuente con la suficiente información en dos
sentidos: por un lado, cómo y cuándo se llevará a cabo la votación de sus escuelas
o facultades, en donde se garantice la libertad y secrecía de su decisión; y
por otra parte, conocer el contraste de los perfiles, las propuestas, las ideas
y la exigencia hacia sus representantes ante el Consejo Universitario, para
hacer valer su opinión hacia la sucesión del rectorado.
La elección de la rectora
se define por 109 integrantes del Consejo Universitario. Sin embargo, lo que realmente
importa, en una contienda histórica que no tiene candidatura única, es considerar
los niveles de participación de los más de 96 mil alumnos, alrededor de 7 mil
700 profesores y cerca de 4 mil 500 administrativos. En un padrón de electores
tan extenso y tan diverso, su voz y su voto deberá resonar con fuerza, pero
para ello, primero deberán hacerse sentir en las urnas en la elección del 12 de
mayo. Del tamaño de participación, será la grandeza de la legitimidad que está
por marcar a la UAEMex.
Hasta ahora, las
contendientes han salido a dar entrevistas. Ya han recorrido diversos espacios
académicos. Y comunican su día a día, a través de las redes sociales. Con esas
herramientas a su alcance, en las últimas semanas, diversos espacios académicos
enfrentaron exámenes parciales, también prevalece una apatía en algunos
sectores universitarios, y lo que sí permea son los escándalos que surgen en perfiles
no oficiales en redes sociales vinculados a la institución.
No hay espacio para la
confusión. Incentivar a votar no representa construir una movilización
presionada, coaccionada o estimulada para ninguna de las aspirantes. Se debe informar
de manera decidida y abierta cuándo es la elección, y tener claridad que este ejercicio
democrático se realice en libertad. La votación de la comunidad, sí debe
resonar en el Consejo universitario.
No hay espacio para la
omisión. Prometer plazas laborales, beneficios salariales o calificaciones
académicas no obedece a un compromiso de campaña; esa ecuación es una
componenda política que no tiene lugar en un proceso democrático, menos aún en
la UAEMex y su comunidad universitaria.
Errores e irregularidades
ya se han cometido demasiadas en este proceso. De buenas intenciones está pavimentado
el camino al infierno. Aunque en esta votación sólo participan los
universitarios, su resultado trasciende las aulas y las oficinas de la
institución. La discusión pública así lo demuestra.
No se trata de una decisión
cupular, si se asume el cumplimiento de la ley y el estatuto universitario, y
en donde lo prioritario será garantizar la participación activa y copiosa de la
comunidad, y que su decisión sea respetada por los consejeros universitarios
que se deben a sus docentes, alumnos y administrativos; y no a la autoridad, ni
a la saliente ni a la entrante.
La tenebra
Lo más importante en
esta elección, no son las aspirantes, ni quienes dirigen el proceso interno. La
credibilidad y la confianza institucional está en juego determinada por la
calidad de su democracia.