Inicio Off The Record OFF THE RECORD

OFF THE RECORD

1369
Elba Esther. La defenestración.

El 30 de noviembre de 2012, Enrique Peña Nieto abrió fuego en contra de Elba Esther Gordillo. Al imponer a Emilio Chuayffet como secretario de Educación, le declaró la guerra a la líder vitalicia del magisterio. Se supo de antemano, que la presencia del ex gobernador mexiquense en la oficina de Vasconcelos marcaba de facto un distanciamiento inédito entre Gordillo y Peña Nieto. A menos de 100 días de su ascenso al poder, el regreso del PRI a Los Pinos marcó el final de la dinastía gordillista al frente del SNTE.

Chuayffet y Gordillo, sembraron una enemistad genuina desde 2003, cuando la maestra apoyaba el IVA en alimentos y medicinas, que impulsaba Fox. Madrazo operó la defenestración de Elba. Don Emilio se impuso como coordinador de la bancada priísta en San Lázaro y Doña Elba amenazó con escribirle su epitafio. Las vueltas de la vida, ayer Chuayffet pareció cincelar el epitafio de Gordillo, y el PRI se apresta a avalar IVA en alimentos y medicinas en las próximas horas, teniendo a Elba Esther como “cortina de humo”.

Elba Esther siempre estuvo ligada al Estado de México. Fue profesora por Neza, donde arrancó su carrera política asociada a la sección 36. Cada mes recibía irrisorios 7 mil pesos mensuales –para sus gastos personales- por parte del gobierno estatal, aunque sin dar clases, pues era  maestra comisionada. Su arribo al poder fue en 1989, cuando suplió a Carlos Jonguitud Barrios, profesor de Ecatepec, con traición de por medio. Desde entonces tuvo como una obsesión la acumulación: tanto del dinero como del poder.

Lo que terminó con los privilegios de Gordillo, fue lo que ahora se conoce como la “Operación Mexiquense”. Primero se dio la reforma educativa empujada por Chuayffet, y que le quitó las canonjías en la materia. Después, desde la Unidad de Inteligencia de la SHCP, que tutela Alberto Bazbaz –ex procurador del Edomex- se detectaron los movimientos financieros irregulares. Bajo supervisión del ex secretario de finanzas y titular de Hacienda, Luis Videgaray se dio vista a la PGR. Y el también ex procurador, Alfredo Castillo diseñó la puntilla para cuadrar los ilícitos, y conllevar a la detención de Gordillo.

Elba Esther era una asidua usuaria del Aeropuerto Internacional de Toluca. Ayer, cerca de las 18:40 horas, viajaba de San Diego a la capital mexiquense, para luego dirigirse a Jalisco donde tendría una reunión con el SNTE. Si alguien sabía cuándo volaba, cómo viajaba, con quién y con qué frecuencia, ese era el círculo de más cercanía con Peña Nieto. Su detención por tanto, fue más fácil que ganar un volado con dos caras iguales. La maestra mordió el anzuelo.

El distanciamiento entre Gordillo y Enrique Peña ocurrió en enero de 2012. Corrían los tiempos definitorios de la elección presidencial. El Partido Nueva Alianza –de Elba Esther- rompió su alianza con el PRI, por diferendos en las candidaturas. Entre las razones del descontento, estaba la negativa de hacer a Mónica Arriola –hija de la maestra- candidata aliancista al Senado por el Estado de México. La maestra rompió el pacto y compitió en solitario con Gabriel Quadri. Mientras que Arriola es senadora.

Un año antes, Arriola fue coordinadora de campaña de Eruviel Ávila a la gubernatura mexiquense por Nueva Alianza. Sin embargo, a la vuelta de los meses, Peña decidió prescindir de Gordillo y su peso político confiado de su ventaja electoral, la maquinaria del partido y también, la imagen negativa que le acarreaba el partido del magisterio. Hoy Eruviel, dicen los que saben, deberá pensarse también la necesidad de ser disciplinado.

Poco se podría entender el ascenso político de Gordillo, sin la intervención de Manuel Camacho Solís, ex priísta y regente del Distrito Federal cuando Elba Esther asumió el liderazgo del SNTE. Y de ahí, también su vinculación y cercanía con Marcelo Ebrard, a quien lo veía como su candidato idóneo para el 2012. Las circunstancias relegaron al perredista, quien ya anticipó su campaña presidencial en 2018. Hoy los hechos, parecen decirle a Elba Esther que tenía razón, y que en Peña Nieto no tendría un aliado. Aprendida está la lección y aprehendida está la maestra.

Si Peña Nieto ya se deshizo de Gordillo es porque ya pensó en la necesaria sucesión del liderazgo magisterial. Nadie descarte a Lucila Garfias, ex diputada local y coordinadora de Nueva Alianza en la legislatura estatal cuando Peña era gobernador. Su origen, para no variar responde al ex mandatario Arturo Montiel, quien la vio emerger como líder del SNTE en la mítica sección 36 –la misma de Jonguitud y Gordillo-. Hoy Garfias tiene el control del partido, es coordinadora de Nueva Alianza en San Lázaro, tiene margen de maniobra en el magisterio, y lo más importante, tiene los afectos de Peña Nieto.

 

Comentarios

comentarios