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Alfredo Castillo Cervantes es desde ayer el nuevo Procurador Federal del Consumidor. Remplazará en el cargo al alicaído Humberto Benítez Treviño removido de su función por el caso Lady Profeco. Castillo se volvió célebre cuando encabezó –junto con su jefe Alberto Bazbaz- la investigación de la desaparición y muerte de Paulette Gebara, cuyo cadáver inverosímilmente fue hallado en la piesera de su cama, frente a la incapacidad de las autoridades ministeriales y de los perros que sólo eran capaces de olfatear cuerpos vivos.

Castillo deja vacante el puesto de subprocurador de Control Regional, Procedimientos Penales y Amparo de la PGR. El alfil político mexiquense enclavado en la estructura de Jesús Murillo ascendió en el poder. Quienes dieron por muerto a Castillo Cervantes, tras la penosa y dolorosa renuncia de su tutor Alberto Bazbaz se equivocaron. En política no hay muertos, por tanto no hay por qué dudar de la futura y eventual resurrección de Humberto Benítez. En política, con voluntad, todo es posible.

Responsable de la investigación que llevó a la captura de Elba Esther Gordillo, ahora Alfredo Castillo ha sido premiado con flamante cargo, lleno del desprestigio que le hereda Benítez. Es además primo hermano de Humberto Castillejos –ex diputado local del PVEM y titular de la consejería jurídica de la Presidencia de la República-. Pertenece al círculo de David Korenfeld Federman –actual director general de la Conagua-. Fue además asesor del ex titular de PGR, Rafael Macedo de la Concha.

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Vaya bienvenida le dieron al rector de la Universidad Autónoma del Estado de México, Jorge Olvera García. Ayer enfrentó su primera crisis a menos de una semana de haber asumido el cargo. Un profesor de física y matemáticas de la preparatoria 3 de la UAEM, ubicado en la zona norte de Toluca, decidió encadenarse a las rejas de la puerta principal del plantel, como medida de presión para buscar el desistimiento de una alumna que lo denunció por estupro hace unas semanas.

El docente de nombre Javier Valencia Aguilar, con una trayectoria de más de 25 años en el plantel “Cuauhtémoc” juraba inocencia y alegaba que había un complot en su contra de los directivos del plantel, para manchar su nombre. Las razones, decía, eran que contaba con amplio respaldo para postularse en unos meses para dirigir la preparatoria. Fueron más de 7 horas en las que el profesor se mantuvo encadenado y en una huelga de hambre exprés, con las que intentó limpiar su imagen.

Al final del día, el abogado general de la UAEM, Hiram Piña le conminó a no tomar a la Universidad como rehén en un conflicto entre particulares y pidió dirimir este asunto ante las autoridades competentes. Ya en la tarde noche, el rector, Jorge Olvera invitó al profesor a resolver el asunto a través del diálogo y le abrió las puertas de su oficina para escucharlo a él y a su representante legal, y convencerlo de enfrentar el procedimiento legal.

 

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