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El Manual de Maquiavelo

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El pragmatismo que viene

Francisco Ledesma

La fotografía de Gustavo Madero –dirigente panista-, con el Presidente Electo Enrique Peña Nieto, rodeados de los gobernadores panistas legitima el triunfo del priísta, aplasta al lopezobradorismo en sus intentos de desobediencia civil, pero de ninguna manera entrega un cheque en blanco al régimen peñista que se instalará desde Los Pinos a partir de diciembre. Por el contrario, el PAN junto con el PRD amenazan con lanzar una nueva etapa de las alianzas opositoras en la arena electoral.

En 2013, se efectuarán comicios locales en 14 estados. Sólo uno de ellos, el caso de Baja California estará en juego la gubernatura en poder de Acción Nacional desde el emblemático triunfo de Ernesto Ruffo en 1989. Quizá no sea ese la entidad donde se encuentre el interés de panistas y perredistas para ir coaligados y volverse competitivos en el escenario electoral.

Los panistas, con base en los resultados de 2012, enfocarán sus baterías en los estados de Aguascalientes, Tamaulipas, Puebla, Durango y Coahuila. Mientras que los perredistas podrán hacer énfasis en los comicios de Oaxaca, Sinaloa, y Zacatecas. Mientras que en Veracruz e Hidalgo, una eventual alianza electoral entre izquierda y derecha podría destronar la hegemonía priísta en las elecciones locales del año entrante.

La circunstancia electoral del año pasado, advierte que en algunos estados para volverse competitivos requieren de ir en alianza electoral. Por ejemplo, en Aguascalientes –que se renovarán 27 diputaciones y 11 Ayuntamientos-; así como Coahuila –con la elección de 38 Ayuntamientos-, parecen ocasión propicia para que el PAN apueste a minar la mayoría priísta e ir construyendo condiciones para los comicios de gobernador.

Mientras que, en Sinaloa –en disputa de 40 legisladores y 18 Ayuntamientos-, Oaxaca –donde elegirán 570 Ayuntamientos y 42 diputados-, y Zacatecas –con 30 diputaciones y 58 Ayuntamientos-, el perredismo buscará conservar y ampliar sus influencias en los dos primeros, así como recuperar la entidad zacatecana que gobernó durante doce años.

En los casos de Sinaloa y Oaxaca, con Mario López Valdéz y Gabino Cué, fueron alianzas opositoras las que ganaron los comicios de 2010, ambos muy plegados a la izquierda y al proyecto político de Marcelo Ebrard rumbo a 2018, ya con una disputa electoral en puerta. Otro estado surgido de coalición es Puebla, gobernado por Rafael Moreno Valle –delfín político de Elba Esther- identificado como panista que tendrá en juego 41 diputaciones y 217 Ayuntamientos, y se deberá valorar si en esos tres estados se vuelven a conjugar las alianzas, o se apuesta al proyecto político de cada gobernador.

La apuesta no es fácil, porque por anticipado que parezca, cada mandatario ya trae consigo su propio juego rumbo al 2018, incluido Moreno Valle que es el alfil de la maestra como su primer candidato presidencial.

Lo que parece un hecho es la estructuración de alianzas electorales. La gran incógnita es cómo y en dónde. Porque aquellas candidaturas que se pelean, serán moneda de cambio para el partido que las conceda, aunque a diferencia del año 2010 y 2011, no habrá resistencias como las lopezobradoristas que las impidan. El pragmatismo electoral se impondrá sobre la ideología.

Pero el PAN es tan pragmático, que su ecuación le permitirá apoyar al PRI en el proyecto neoliberal de las reformas estructurales, incluida la laboral, la energética, la fiscal y la de seguridad nacional. Ahí radica la esencia de legitimar a Enrique Peña con la cúpula panista, y extender la mano del consenso a cambio de su conveniencia de largo plazo.

Lo mismo ocurrió en 1988, cuando el panismo pugnó a favor de restablecer las relaciones Iglesia – Estado; eliminar la figura del ejido; y dar autonomía a la autoridad electoral en la víspera que daría origen al IFE.

Hoy el PAN, sabe qué tipo de país requiere –y junto con el PRI- elaborará ese cambio institucional y estratégico. Aunque para regresar algún día a Los Pinos, -trabajará con el PRD- y buscar con ello mermar al priísmo.

La tenebra

Lo inmediato para el PAN, está entre dejar a Madero o reemplazarlo. Josefina está por asomar la cabeza, y quiere el control sino es con ella, que sea para ella. Su sacrificio le costó, y esa es una regla no escrito en el panismo opositor.

 

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