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Duermen tranquilos

Israel Dávila

 

¿Cuántos de los acaldes, ediles o funcionarios municipales salientes se encontrarán ahora gozando de unas largas y lujosas vacaciones? ¿Quiénes estarán preocupados del desorden administrativo y financiero que dejaron en sus municipios y de las consecuencias que esto les traerá?

Acaso ¿alguno de ellos (o ellas),  se habrán ido del país para no andar a salto de mata evitando enfrentar la justicia, o a lo mucho preferirán guardarse unos meses sin salir a la escena pública para que el descredito o el repudio ciudadano se vaya olvidando poco a poco?

Lo cierto es que este cambio de administración municipal en el estado de México puso al descubierto la decadencia y evidenció la indecencia de muchos de quienes nos gobernaron. Encontramos ayuntamientos literalmente saqueados, porque hasta las cortinas, alfombras, pisos y hasta muebles de baño, se llevaron de las oficinas de los ayuntamientos.

Más de una veintena de municipios reportan que no dejaron dinero en las arcas, que las cuentas están vacías o canceladas y esperan final de mes para que lleguen las primeras ministraciones de participaciones federales o apoyos estatales para poder hacer frente a los enormes gastos y deudas que tienen encima.

Lo peor es que no veo señales de que las autoridades responsables de investigar abusos y excesos estén haciendo algo respecto. El Órgano Técnico de Fiscalización del Congreso es un ente atado de manos y dispuesto a los acuerdos políticos de las bancadas en el Congreso. La premisa es yo no te toco, tú no me tocas. Si éste se hunde, el otro también. De la Contraloría estatal, qué decir, subordinada a un solo partido.

De tal forma que todo se reducirá a un poco escándalo mediático, y así David, Gustavo, Azucena, Humberto, Roberto, Edgar, Alejandro, podrán dormir tranquilos. Ojalá y me equivoque.

 

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