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Vaya Pachanga

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Por Juan Carlos Cartagena Abaurre

El cumpleaños de Hernán parecía ser a la altura, pero nunca falta algo que arruine las fiestas. La salida de Rubens y la peor tarde de Perg se unieron a otros factores para que la fiesta tuviera de todo, emociones, corajes, lesiones, sustos, y un pastelazo que embarró el triunfo de Toluca 3-2 sobre Querétaro

El 11 inicial

Tras una semana sin entrenar, la primera sorpresa fue la “recuperación” de Sambueza. La otra interrogante era lo que se pedía a gritos, inclusión de Canelo y éste no decepcionó. El esquema que se usó de inicio es el ideal, tanto en casa como de visita, al menos en opinión.

Podría definir así los cambios: El de Esquivel por obligación, el de Méndez por ajuste y el de Barrientos innecesario.

La clave y el síndrome del diablo

La clave del triunfo fue el “Furcio” de Trejo, ya que tira el penal igualito al primero y García le gana la batalla de nervios. Ahí se definió el encuentro y fue como un pan para el susto.

Como avisamos en la previa, la bola parada debía ser explotada por Toluca y dos goles cayeron así; el partido estaba dominado, sereno, incluso para lucir y entonces viene ese síndrome del Diablo que gusta de complicarse lo que parece fácil. En un abrir y cerrar de ojos el partido había pasado del 3-0 al 3-2, un penal, y la lesión de Sambueza que pronto demostraba que no estaba para ser arriesgado.

El mejor

García por el penal, y este Canelo que sí tiene punch y está en buen momento. Mientras Alexis ande así, no encuentro una sola razón para verlo en la banca.

Ojo ahí

Pésimo juego de los centrales de ambos equipos. En el caso de los de Toluca, con malos recorridos, despejes cortos, errores en marca y dos penales imprudentes, en los que llega tarde de Maxi Perg. Si eso no se corrige, Pachuca y América los van hacer sufrir en las siguientes jornadas de liga.

Conclusión

El partido fue uno con Rubens, y otro sin él. La mayoría coincide conmigo, aunque uno que otro la semana pasada decía que no influye su ausencia y hoy se notó que sí, pues tras su salida el equipo ya no generó con claridad y dinamismo.

Tampoco creo que con él adentro se hubiera evitado el susto, ya que éste vino de los errores atrás. La entrada de Méndez fue como un cinturón que ajustó y amarró donde se debía, sin embargo es triste que de una exhibición de tres goles, se haya terminado padeciendo.

Pese a los sobresaltos, será un cumpleaños feliz para Cristante, el triunfo como sea acerca a los rojos a la punta del torneo, pero se tiene mucho por trabajar; como cada partido las emociones se renuevan y habrá cosas que pulir, algunas que corregir y otras tantas que reafirmar, como esos buenos 35 minutos de la primera parte.

 

Gracias por leerme y jugar conmigo.

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