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Toluca, Edomex. 16 de junio de 2017.- Videgaray y Meade comparten un proyecto político. Ayer, el canciller compartió en twitter una fotografía en la que aparece acompañado del secretario de Hacienda, “como desde hace casi 30 años, caminando juntos”, escribió. Videgaray y Meade fueron compañeros universitarios en el ITAM. El primero hizo amistad con Raúl Murrieta, a quien trajo al Estado de México; el segundo fue más cercano al calderonista, Ernesto Cordero. De formación tecnocrática, al primero lo favoreció el arropo de Pedro Aspe; al segundo, lo forjó el poder dinástico de su padre Dionisio Meade, diputado priísta y subsecretario de gobernación con Vicente Fox.

Luis Videgaray es el hombre más influyente en el círculo peñista. Llegó al Estado de México a reestructurar la deuda pública en el sexenio de Arturo Montiel, representando a la firma Protego de su jefe político, Pedro Aspe. En 2005, Peña Nieto lo nombró secretario de Finanzas, y luego lo hizo diputado federal, en donde Luis se ganó su confianza, lealtad y la condición de indispensable. Hoy, Videgaray es el eje articulador de la compleja relación bilateral con Donald Trump y los Estados Unidos. Nadie debe descartarlo de la sucesión presidencial.

luisvidegaray_canciller_planamayor2En el gabinete peñista se cuentan los afectos de Videgaray. Ahí está Pepe Meade, con quien ya hizo enroque de oficinas entre Hacienda y Relaciones Exteriores. Otro más es Aurelio Nuño, un incipiente asesor de Javier Lozano en el sexenio calderonista, se acercó con Luis en la poderosa comisión de Presupuesto en San Lázaro, y hoy es un empoderado secretario de Educación. También resalta Enrique Ochoa, a quien primero recomendó en la CFE, y hoy dirige el PRI nacional. El grupo tecnocrático que conforma el gabinete peñista responde a los intereses de Videgaray, y será determinante en la toma de decisiones rumbo a la sucesión presidencial del año entrante, por el rumbo económico que pretende mantener en el país.

Si el presupuesto político de Videgaray se complica, su apuesta es José Antonio Meade para la candidatura presidencial. Un hombre transexenal, capaz de concitar simpatías con priístas y panistas. Meade ha recorrido medio gabinete federal: secretario de Energía y de Hacienda con Calderón; de Relaciones Exteriores, Desarrollo Social y otra vez Hacienda con Peña. De un mismo trazo económico, precursor del rapaz capitalismo. Hace casi 30 años, Videgaray y Meade compartieron el aula, el camino, el proyecto y las ideas. Hoy, son parte del mismo gobierno, del poder público, de los negocios y las componendas.

En el Estado de México, mantiene gran influencia con Eruviel Ávila. La supervivencia política de Eruviel para haberse mantenido en el cargo seis años, se la debe a la operación financiera de Videgaray. Aunque el canciller extiende sus vínculos hasta Pepe Manzur, Alejandra del Moral y Elizabeth Vilchis. En la sucesión de hace unos meses, Luis apostó por Manzur, y en un desesperado intento por la defenestrada secretaria de Educación, Ana Lilia Herrera Anzaldo. Pero Luis se topó con pared y con la candidatura de Alfredo del Mazo.

La relación política entre Videgaray y Del Mazo no es tan favorable. Luis respaldó a Eruviel hace seis años, hasta convertirse en su coordinador de campaña. Entre 2012 y 2015, tuvieron fracturas y roces cuando Videgaray era jefe de Del Mazo, el primero secretario de Hacienda y el segundo titular de Banobras. Hace un par de años, Videgaray se opuso a que Alfredo presidiera la comisión de Presupuesto en San Lázaro. Luis otorgó esa posición a su amigo Baltazar Hinojosa, a quien hizo candidato a gobernador de Tamaulipas y perdió. La rueda de la fortuna ha favorecido en los tiempos y la coyuntura a Del Mazo.

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