Inicio Off The Record OFF THE RECORD

OFF THE RECORD

341
Compartir

Toluca, Edomex. 16 de mayo de 2018.- El Día del Maestro en tiempos electorales, es una fecha que evoca al clientelismo de un voto corporativo que ya no es tan efectivo ni masivo. No importa la posición política o ideológica, todos los candidatos presidenciales apuestan a la misma herramienta de convencimiento: canonjías a cambio de un voto que se propague entre todo un sector, en este caso específico el magisterio. Ofertas electorales que coinciden en otorgar privilegios a un gremio siempre plegado al poder público y a su capacidad para tomar decisiones a favor de las élites políticas.

José Antonio Meade y el priísmo nadan contra corriente. Una reforma educativa que fracturó al sindicato de maestros y que culminó con el encarcelamiento de Elba Esther Gordillo. Desde entonces, el peñismo nunca pudo recomponer su relación con los maestros del SNTE. Hoy, la campaña de Meade naufraga para reconciliarse con esa estructura magisterial, que en funciones era una maquinaria electoral, con la capacidad para movilizar el voto y amagar a la oposición. Por si fuera poco, Aurelio Nuño, el coordinador de campaña, reitera su defensa a la reforma educativa, el mayor agravio de los maestros, sin matices en su discurso, y profundiza la ruptura. El magisterio no juega con el priísmo.

López Obrador lo tiene muy claro. Un opositor permanente de las reformas estructurales. A lo largo del sexenio mostró su rechazo a la reforma educativa, que poco cambió los rezagos de la realidad escolar y derrumbó privilegios del magisterio. Desde entonces, forjó una indivisible alianza con la CNTE -brazo disidente del magisterio oficialista-. En la víspera, ha logrado acercar posiciones y condiciones con Elba Esther Gordillo, una alianza inconfesable pero con propósitos electoreros. Andrés Manuel sabe que la tercera es la vencida, sin importar acuerdos y “amarres” con quienes sostenía posiciones irreconciliables.

Para beneplácito del priísmo mexiquense, aquí el corporativismo se extiende al Sindicato de Maestros del Estado de México. Casi 110 mil maestros que sirven de operadores electorales. Afiliados al priísmo en su mayoría, con un mecanismo escalafonario conforme a su disciplina partidista. Desde el montielismo, el priísmo ha sido generoso con sus líderes gremiales. La trayectoria política marcaba un rumbo: de líderes del magisterio hasta convertirse en alcaldes, diputados federales y locales. Y así, todo el ejército de maestros con un sólo propósito: el voto corporativo. Sin rupturas ni partidos exprofeso del magisterio.

Es tanta su disciplina, que en la referida reforma educativa, el magisterio de maestros mexiquenses fue el menos reactivo. Todos alineados a las formas de un poder hegemónico. Apenas una disidencia de un sindicato que no alcanza ni a 100 profesores que decidieron romper con el magisterio, y que han pasado un camino empedrado para su reconocimiento. El priísmo mexiquense lo tiene claro: frente a la ruptura con la élite del SNTE, ha otorgado candidaturas al PANAL en alcaldías y diputaciones federales y locales; y la misma fórmula para líderes del magisterio estatal. Aquí Andrés Manuel batallará para convencer a los maestros federalizados.

Y de la calidad educativa, la formación de las próximas generaciones y la inversión en la infraestructura escolar es mejor posponer el debate. Por ahora, todas las posiciones políticas, aunque parecen contrarias, se unifican en consolidar ese voto corporativo, símbolo del priísta que todos los políticos parecen llevar por dentro.

 

Comentarios a [email protected]

 

 

 

Comentarios

comentarios