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El aeropuerto en Texcoco. Sin Atenco.

Toluca, Edomex. 13 de julio de 2018.- Los grandes proyectos de infraestructura del peñismo establecidos en el Estado de México corren el riesgo de quedar inconclusos, y hasta de colapsar ante el ascenso al poder de Andrés Manuel López Obrador. Las altas expectativas generadas en torno al nuevo gobierno federal busca marcar distancia de toda la sombra corruptora del peñanietismo. En esa cauda de posibilidades, podría incluso darse un cambio en la conclusión del tren México – Toluca frente a posibles daños ecológicos y urbanos; la eventual cancelación del Nuevo Aeropuerto en Texcoco; e incluso la reactivación del tren México – Querétaro, que simplemente fue uno de los compromisos incumplidos por el mandatario originario de Atlacomulco.

El mayor fracaso de infraestructura del sexenio, es sin duda, el tren interurbano México – Toluca. Gerardo Ruiz Esparza proyectó su puesta en marcha para el último trimestre del año pasado. Ya rebasamos el segundo semestre del último año del sexenio, y las posibilidades de que Peña Nieto inaugure el tren han pasado de remotas a nulas. Carente de planeación y con un incremento en los precios de su construcción, el tren que unirá a la capital del país con la capital mexiquense, arrastra un tufo de corrupción. A la fecha se cuentan tramos sin una certeza para su edificación, y los precios de la obra siguen rebasando los presupuestos iniciales. Dependerá de la voluntad de Andrés Manuel terminar la obra.

El Nuevo Aeropuerto Internacional de México fue uno de los temas centrales de la discusión electoral. A últimas fechas, López Obrador ha moderado su lenguaje, y se ha decantado por concesionar la obra aeroportuaria. Ahora, ejidatarios de Atenco -a los que apoyó López Obrador en su rechazo a la terminal aérea cancelada en el foxismo-, piden anular otra vez un aeropuerto que advierten genera un daño ambiental sin precedente. Andrés Manuel no podrá quedar bien con empresarios y ejidatarios. En cualquiera que sea su decisión comenzará un desgaste por el inevitable ejercicio del poder. Peña insiste en que el aeropuerto se quede en el territorio mexiquense.

En noviembre de 2014, se destapó el escándalo de la llamada “Casa Blanca”, lo que derivó en la cancelación del tren México – Querétaro, y que conectaría por una decena de municipios mexiquenses conurbados a la Ciudad de México. La suspensión de la obra se debió a que había sido concesionada al Grupo Higa de Juan Armando Hinojosa. Ahora López Obrador ha lanzado un guiño para reactivar su construcción, aunque de ser posible deberá tener una planeación disciplinada que le permita inaugurar la red ferroviaria antes de que concluya su sexenio.

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Alfredo Del Mazo ya tuvo su primer encuentro con el virtual presidente electo, Andrés Manuel López Obrador. En su larga carrera presidencial, Andrés Manuel debió tratar con diversos matices con otros tres gobernadores mexiquenses. Entre 2000 y 2005, tuvo una relación compleja, ríspida por momentos, y confrontada con Arturo Montiel Rojas; al priísta Enrique Peña lo enfrentó en la contienda presidencial de 2012; y en los últimos seis, ya como dirigente nacional de Morena, con Eruviel Ávila. López Obrador fincó su discurso en torno a que el Grupo Atlacomulco sería la clase política más corrupta del país.

Tras su triunfo, Andrés Manuel ha extendido la mano de colaboración al gobernador Alfredo Del Mazo. Ayer, el tabasqueño y el mexiquense coincidieron en el encuentro de la Conferencia Nacional de Gobernadores. Hoy, Del Mazo entiende que depende de la colaboración de su gobierno con el presidente, los senadores, los diputados federales y locales, los ayuntamientos, y hasta la “vicegobernadora” Delfina Gómez, todos de origen morenista. Los mayores desafíos delmacistas y su capacidad para reinventarse como el gobernador priísta más influyente de este momento, estarán encaminados a colaborar, sea como sea, con el presidente López Obrador.

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