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Toluca, Edomex. 13 de marzo de 2018.- Si las elecciones fueran el próximo domingo, César Camacho Quiroz y Alejandra del Moral quedarían en tercer lugar, según la más reciente encuesta de Massive Caller levantada el pasado fin de semana. El PRI apenas cuenta con 16 por ciento de la intención del voto en los comicios para senadores del Estado de México. El escenario es todavía más desolador que en la elección de 2006, cuando Rebeca Godínez y Jaime Vázquez se toparon con una derrota estrepitosa.

En contraste, los morenistas Delfina Gómez e Higinio Martínez encabezan la preferencia electoral de la contienda senatorial. La alianza de Morena – PT – PES alcanza una intención del voto del 27.4 por ciento de los electores. Cuando faltan poco más de 100 días para los comicios, Delfina e Higinio concitan el voto antisistema y sólo una catástrofe podría revertir la holgada ventaja sobre su más cercano competidor. El efecto Peje anticipa una victoria para ambos.

En el segundo lugar, con una preferencia electoral del 20.5 se ubica la alianza PAN – PRD – MC, lo que podría asegurar para Juan Zepeda un escaño en la Cámara Alta por el principio de primera minoría. De confirmarse esa tendencia en varios municipios mexiquenses, la coalición PAN – PRD estaría por recuperar bastiones electorales del Valle de México que fueron su cosecha de votos y sus fuentes de abastecimiento en la primera década de este siglo. Tanto panistas como perredistas se frotan las manos ante su regreso al ejercicio del poder.

Si en la mismísima tierra natal del peñismo y principal semillero electoral del priísmo, el escenario electoral pinta tan devastador, ya ni pensar del horizonte que le espera al partido en el poder en la Ciudad de México, Veracruz, Puebla, Jalisco o Chihuahua, donde su rechazo es mayúsculo. El voto de castigo resulta abrumador. El PRI está en un abismo víctima de sus propios errores, omisiones y abusos de poder. El peñismo sigue sin entender que no entiende.

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Las cosas simplemente no le salen al Grupo Atlacomulco. En la más reciente campaña propagandística del gobierno federal asevera “Hagamos bien las cuentas”. La frase ha resultado contraproducente cuando se piensa en los escándalos financieros que envuelven a funcionarios como Rosario Robles, Gerardo Ruiz Esparza, Alfredo Castillo, y casos emblemáticos como la Estafa Maestra y el Socavón. El efecto boomerang ha revertido una campaña que insiste en que el hartazgo social no tiene razón entre la sociedad mexicana.

Por si fuera poco, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump parece contribuir a la campaña de descrédito de su homologo Peña Nieto, a quien ha exhibido por su intento para desistirse públicamente del muro fronterizo. Y así, semana a semana, el peñismo no encuentra la fórmula para recuperar un poco de confianza o aprobación.

 

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