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Toluca, Edomex. 13 de febrero de 2018.- Acabaron las precampañas y el escenario para el priísmo es desolador. José Antonio Meade no conecta con la militancia priísta. Tampoco logra convencer a los panistas desencantados con la imposición de Ricardo Anaya. Mucho menos ha podido sacudirse el estigma de corrupción del actual gobierno. En síntesis, las bondades que le vendieron a Peña Nieto, tanto el canciller Videgaray como el dirigente priísta Enrique Ochoa, simplemente no resultaron ciertas.

En antaño, la cargada al candidato presidencial oficialista, arrastraba en positivo a las campañas locales. Ahora existe el riesgo de que ese efecto sea hacia la baja. En el horizonte electoral del Estado de México, buscarán que los candidatos a alcaldes y diputados empujen a Meade hacia arriba. En la estrategia de promoción del voto apuestan a no ser contaminados por una campaña que no enciende. En muchos casos, incluidos algunos bastiones como Atlacomulco, el diagnóstico es de preocupación.

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Foto Especial

Aunque ya acabaron las precampañas, tanto federales como locales, en Morena y PAN siguen en la toma de decisiones para definir a sus candidatos a alcaldes y diputados. Bajo el pretexto de que no hacen promoción ni actos proselitistas, siguen deshojando la margarita de quienes serán postulados. Los procesos internos son todo un misterio en sus reglas y criterios. Lo que impera es la discrecionalidad. La autoridad electoral es omisa y permisiva.

La chiquillada no se queda atrás. En el Partido Verde, Nueva Alianza y hasta el Partido del Trabajo en sus intentos por competir en solitario tampoco hay transparencia en la selección de sus candidatos. Ahí ni siquiera existen convocatorias formales. Las dirigencias estatales actúan con arbitrariedad para repartir sus candidaturas mediante cuotas y cuates. Los partidos, simplemente, no son el mejor ejemplo de democracia interna. Hacia afuera el resultado es contundente en su falta de legitimidad.

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Nadie pierda de vista a la dinastocracia de los exgobernadores. Ignacio Pichardo y Alfredo Baranda, ambos hijos de exmandatarios del mismo nombre, han sido relegados por ahora de las candidaturas a diputados. Sus nombres aparecerían en los listados de plurinominales para ir a la segura. El primero, se ostenta como coordinador de la campaña de Meade en el Estado de México; el segundo, preside la Fundación Colosio en la entidad.

Quien de plano se ha hecho a un lado del escenario electoral es Mariano Camacho, hijo de César Camacho Quiroz. Aunque tenía la firme intención de emigrar a un cargo de elección, la ambición del padre por convertirse en senador, lo ha dejado momentáneamente fuera de competencia.

 

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